Del retrovisor al espejo prospector

Del retrovisor al espejo prospector

Los muertos nos pesan a todos, porque son producto del caos de la desinstitucionalización.

14 de julio 2018 , 11:38 p.m.

Entre los caricaturistas, que cada vez los hay más agudos, de mejor humor, más mordaces y mejores dibujantes; los comentaristas de prensa y radio, y la oposición, han impedido que el presidente electo, Iván Duque, hubiera tenido luna de miel. Parece como si llevara un año gobernando.

Los caricaturistas lo tienen vestido de chancho en pañales dando sus primeros pasitos “yo solito”, mientras los comentaristas no le han perdonado que en su reciente viaje a España le hubiera dicho al rey: “Le mandó muchos saludos su gran amigo el presidente Uribe. Él lo quiere mucho. ¿Y sabe también quién le mandó saludos? El presidente Pastrana”. Por eso han llegado a acusarlo de comportarse como un vasallo, cuando no hay ahí sino una actitud bonachona que en nada humilla al país.

Y ahora arranca la criticadera a los ministros que Duque está soltando con cuentagotas. El senador Robledo ya le anunció al ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que en la primera semana de Congreso le hará un debate feroz de control político. Petro ya vetó al que sería nuevo ministro de Defensa, Guillermo Botero, porque no lo invitó a una asamblea de Fenalco, y eso indica, según él, una falta de garantías. Y sus alfiles ya le notifican al nuevo gobierno: “El 7 de agosto nos posesionaremos DE las calles”.

Los caricaturistas tienen todo el derecho a burlarse; los comentaristas, a criticar; la oposición, a oponerse. Todo eso es democracia. Pero lo que sí se sale de lo admisible es ese ambientico creado para culpar al próximo gobierno de la ola de asesinatos de víctimas que se viene produciendo sin que haya terminado este gobierno.

Afanado, el presidente Santos diseñó un plan aplicable a los 20 días que le quedan a este gobierno, a saber: que el Ejército intensifique su presencia territorial en antiguas zonas del conflicto. Tres años tarde. Que se priorice la seguridad de los líderes sociales. Tres años tarde. Que se abra una ventanilla única de denuncia, se instale un sistema de recompensas y que los inspectores de policía y ejército vayan a las zonas a supervisar qué está pasando con los líderes, a muchos de los cuales ya no encontrarán porque fueron a preguntar por ellos… tres años tarde.

Es antipático que los gobiernos lleguen aplicando el espejo retrovisor. Pero aquí estamos inaugurando el espejo prospector, que consiste en acusar al futuro gobierno de lo que hace tres años pasa en Colombia, en buena parte por el coletazo de los acuerdos de paz, que cargaron al campo colombiano con las expectativas de unas cosechas de coca que los llenarían de plata; de una concupiscencia judicial del delito de rebelión con el narcotráfico, y de la alegre e impune explotación de la minería ilegal.

Petro ha intentado, por todos los medios, que le escrituren políticamente los muertos a quienes él a su vez atribuye a un complot ideológico de la derecha. No lo ha logrado, pero sigue tratando. En esta tremenda tragedia social que significa el asesinato de 181 líderes desde 2016, cifras de la ONU, aquí el único color político que hay es el de la sangre. Los muertos nos pesan a todos, porque son producto del caos de la desinstitucionalización, en el que caen las víctimas por atravesarse a los intereses de las mafias que intentan ejercer su dominio territorial.

Según cuentas de la Fiscalía, se han esclarecido 89 casos, hay 21 imputaciones, hay 39 juicios, hay 18 sentencias y son 168 los hasta ahora capturados. Hay que hacer más, desde luego. Se está utilizando una forma específica de investigación que revirtió la tradicional, que parte como primera hipótesis la de que el homicidio ocurrió por el liderazgo social de la víctima. Y solo cuando se descarta, el fiscal pasa a investigar otras causas. Hasta ahora, las identificadas incluyen disputas por las rentas ilícitas entre grupos armados emergentes, tensiones entre reinsertados y reincidentes, oposición contra la reclamación de tierras. En algunas oportunidades se ha advertido que han cooptado a agentes del Estado para facilitar su accionar. Solo en casos muy puntuales, como en Chocó, se han encontrado patrones comunes. Esta es la situación que espera a Duque y ante la cual claramente no tiene que responder, sino actuar, porque le llegó su turno.

Pero no es admisible, como dice mi vecino de columna Thierry Ways, “culpar al porvenir de lo que está pasando en el presente”.

Entre tanto… Y encima de que el gobierno entrante no tuvo luna de miel, se acabó el Mundial.

MARÍA ISABEL RUEDA

Columnistas

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