Aida, secuestrada por Maduro

Aida, secuestrada por Maduro

La aparición de Merlano frente a cámaras para llorar y mentir reduce su testimonio a valor de cero.

08 de febrero 2020 , 11:22 p.m.

No hay duda de que con Aida Merlano en manos de Maduro, se juntaron el hambre con las ganas de comer. Pero ya que su interés ahora es buscar asilo político en Venezuela, perdió toda credibilidad esta testigo, que mientras estuvo condenada y presa en Colombia pudo haber usado su oportunidad procesal para decir todo lo que sabía sobre la industria de la compra de votos en la Costa.

En su montaje contó con el respaldo de poderosos financiadores, pero ella era su ‘doña Bárbara’, utilizando sexualmente a los barones electorales para escalar en la política regional y nacional, mientras volaban los billetes a cambio de votos. Ella era la ‘capo di tutti capi’ de la compraventa. De manera que ahora, posando de víctima, su aparición frente a las cámaras de televisión para llorar durante 45 minutos, y mezclar toda clase de verdades con mentiras, a ver cuál de todas estas combinaciones le gusta más al tirano de Maduro para que acceda a dejarla protegida en su país, reduce su testimonio a valor de cero, porque no es libre.

Muchas de sus mentiras son evidentes. Que el presidente Duque la quiere matar, que Néstor Humberto Martínez la perseguía porque ella no quiso votar por él para fiscal, cuando es el Presidente el que terna a los candidatos y la Corte la que elige fiscal; ella no intervino en nada. Que les repartieron cupos indicativos a los parlamentarios para asegurar ese voto, la misma mentira. Que después de deslizarse por la cuerda desde el segundo piso de la dentistería y fugarse en una moto, terminó secuestrada y hasta violada. Pero que logró escaparse e ir a esconderse a Venezuela... No hubiera podido encontrar el dictador venezolano un mejor parlante para ridiculizar internacionalmente a Colombia, como un país electoralmente corrupto, cuando es Venezuela, según Colombia, precisamente a la que le robaron las elecciones, a la que le robaron las instituciones y a la que se están acabando de robar como país.

Hasta cierto punto nos merecemos este epílogo. Tuvimos presa a Aida Merlano el tiempo suficiente para que el Fiscal pudiera sacarle oportunamente su verdad. No pudo. Después la dejamos escapar de la mano de las autoridades. Y luego fuimos incapaces de recapturarla, mientras doña Aida recorría el país de arriba abajo, supuestamente huyendo de sus secuestradores y de la policía, hasta llegar cómodamente a Venezuela con una identidad falsa. Ni que se la hubiéramos mandado a Maduro empacada en papel de regalo.

Apareció en la audiencia con su chaqueta roja, su camisa blanca impecable y su pelo esmeradamente peinado. Nadie podría decir que parecía salida del tenebroso Helicoide, donde supuestamente está detenida, mientras Maduro la convierte en su títere para denigrar de Colombia y su establecimiento político.

Ahora sí es verdad que Aida Merlano está secuestrada, pero por Maduro y Diosdado. Hará, dirá y declarará lo que le acomode a Maduro, independientemente de si es mentira o verdad. Mientras tanto, la oposición en Colombia mira con malicia que el país le esté pidiendo la extradición de Aida a Juan Guaidó, a sabiendas de que este carece del poder interno para hacerlo; y la explicación que le atribuyen los opositores de Duque es la de que no tiene el menor interés de que le devuelvan a doña Aida.

La pregunta es qué haremos ahora que la Corte Suprema de Justicia le solicitará al Presidente que le pida al Gobierno venezolano la extradición de la excongresista. ¿A cuál gobierno? Al del presidente interino, Juan Guaidó, reconocido por 40 países, pero sin ninguna autoridad interna, o al de Nicolás Maduro, señalado de haberse robado las elecciones y ser un presidente espurio, el cual, sin embargo, sí manda y sería el único que puede ordenar la extradición? Si la Corte no especifica a cuál de los dos gobiernos debe elevarse oficialmente esa solicitud, ¿será que el gobierno Duque volverá a repetir la bobada de pedirle a Guaidó que nos mande a la Merlano? ¿O la Corte será, si es que puede, más concreta en hacia quién debe Colombia dirigir su petición? Porque la posición del gobierno Duque es absolutamente política. Pero la de la Corte Suprema es jurídica, y mientras Maduro siga gobernando, es el presidente legítimo de Venezuela, en lo que a la justicia colombiana respecta. ¿Significará que la Corte obligará a Duque a hacer el oso de retirarle a Guaidó la solicitud de extradición de la Merlano para hacérsela directamente a Maduro?

Entre tanto... Muy difícil encontrar un mejor candidato que Fernando Ruiz para ministro de Salud. Sucede a otro excelente ministro, que fue Juan Pablo Uribe.

MARÍA ISABEL RUEDA

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