Tecnología, la clave para una agricultura atractiva y sostenible

Tecnología, la clave para una agricultura atractiva y sostenible

Integrar tecnología al campo es la manera de promover la continuidad de la labor de los campesinos.

31 de mayo 2019 , 07:02 p.m.

Uno de los datos más llamativos, y a la vez preocupantes, del reciente Censo Nacional Agropecuario es que la población rural del país está envejeciendo. Las nuevas generaciones no ven futuro en el trabajo del campo ni oportunidades de progreso. ¿Cómo culparlos si como sociedad hemos abandonado el agro y a nuestros campesinos, relegándolos a un atraso innegable, sin valorar que el suyo es el trabajo más valioso que hay en la tierra? Por eso, el mejor reconocimiento que podemos darles en su día es enaltecer su labor y trabajar en conjunto para lograr la dignificación de la vida del pequeño y mediano agricultor, quien bajo condiciones dignas y prósperas dejará el imaginario de que el progreso está en abandonar su tierra.

Recorro el país buscando oportunidades de implementación de tecnología y soluciones innovadoras en el campo, y por eso puedo asegurar que en Colombia este sueño de la tecnificación se puede implementar, porque contamos con la infraestructura para hacerlo: hoy, el país tiene más de 944 centros comunitarios con acceso a Internet para capacitación, entretenimiento y trámites. Adicionalmente, ya se tienen pilotos con tecnología satelital, drones y sensores en diferentes cultivos, en donde la agricultura de precisión se fortalece cada día, como una alternativa para apalancar la toma de decisiones y búsqueda de productividad que tanto requerimos.

La integración de la tecnología al campo es, sin duda, la manera de promover la continuidad de la labor de los campesinos y su patrimonio, influyendo también en su descendencia; así, lograremos frenar esa deserción generacional que afecta al país y me atrevo a decir, al mundo entero, pues en las manos de ellos están puestos el desarrollo de muchas comunidades y la alimentación de todos nosotros, los pobladores de este planeta.

Saquémonos de la cabeza esa idea de que en el campo se trabaja solo con rastrillo y azadón porque ahora las labores agrícolas van de la mano del uso de herramientas tecnológicas y de precisión

Por ello, la industria de soluciones para la agricultura es cada vez más consciente de la necesidad de inyectar capital en este campo: se invierten más de US$ 6.000 millones anuales en investigación y desarrollo en el agro. Así, cada vez hay mayor financiamiento para proyectos como ‘start-ups’ y cada día surgen más iniciativas tanto de emprendedores como de empresas, quienes han entendido que la tecnología y la innovación son la apuesta para lograr cultivos mucho más productivos y sostenibles, con tecnología, educación y acompañamiento a los agricultores. La innovación es clave para impulsar al pequeño agricultor y que así llegue la verdadera prosperidad a las áreas rurales.

Usemos estas herramientas a nuestro favor para convertir el trabajo del campo en una profesión, una carrera con un alto potencial técnico e innovador. Que los jóvenes no se queden con las imágenes de pobreza y abandono que muchas veces vemos en nuestra tierra. Elevemos a los campesinos, convirtiéndolos en agricultores/empresarios del campo, que están conectados con las últimas tendencias del sector y quienes, a través de un mayor acceso a la información, podrán incrementar su productividad, logrando cultivos sostenibles con procesos seguros y uso eficiente de recursos; todo esto integrado a tecnología que responda a las necesidades del campo de hoy.

No es la solución completa, por supuesto. Para llevar al campo a otro nivel y sacar a nuestros campesinos del atraso se requiere, principalmente, de voluntad política para implementar reformas que verdaderamente ayuden a los pequeños y medianos agricultores del país. Pero mientras llegamos a esa discusión, los actores del sector privado debemos comprometernos a seguir pensando e implementando estrategias que le apunten a incrementar la eficiencia de los recursos, a promover las buenas prácticas agrícolas y a la priorización de la seguridad durante el desarrollo de las diferentes etapas del cultivo. Sabemos que se pueden lograr cosechas más productivas y de mejor calidad.

Así que saquémonos de la cabeza esa idea de que en el campo se trabaja solo con rastrillo y azadón porque ahora las labores agrícolas van de la mano del uso de herramientas tecnológicas y de precisión que permiten una toma más efectiva y a tiempo de decisiones, que vuelven a dar la posibilidad de utilizar mejor los recursos y apalancan cosechas más productivas, contribuyendo así al mejoramiento de la calidad de vida del agricultor. Cada día estoy más convencida de que la tecnología es el medio de enamorar a las nuevas generaciones y de atraer talento, así como de fortalecer y apalancar la ardua labor de los agricultores.

*Gerente de Marketing-Protección de Cultivos de Basf para Colombia, Ecuador y Venezuela.

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