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Batuta, un canto de vida

Batuta, un canto de vida

La Fundación Nacional Batuta celebra sus 30 años, en los que ha dejado un legado cultural invaluable

10 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

A los 30 años de su creación, la Fundación Nacional Batuta es la entidad cultural de mayor prestigio en el ámbito de la formación musical infantil desde una perspectiva de inclusión social y garantía de derechos culturales. De hecho, su misión –la de mejorar la calidad de vida de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes del país, mediante una formación musical de excelencia, centrada en la práctica colectiva– fija su campo de acción en un lugar de intersección entre la formación artística, la educación de calidad y el desarrollo integral. Más de 800.000 personas que han pasado por sus centros musicales son testigos directos de que este credo permea la vida real y por esto, justamente, coinciden en que Batuta es una organización memorable.

Así lo han identificado investigadores, escritores, poetas y los propios beneficiarios, cuyos hallazgos y afirmaciones resuenan, a tempo, con la enorme pasión con la cual más de 600 personas, entre docentes de música, trabajadoras sociales, administradores y gestores culturales, entregan sus horas de laburo a la emocionante tarea de cambiar la geografía social de Colombia mediante la democratización del acceso de la niñez y la juventud colombiana al disfrute, el conocimiento y la práctica de la música.

En su tesis doctoral para la Universidad Complutense de Madrid –‘El impacto social educativo del programa musical Batuta–, Gloria Constanza Rincón señala, por ejemplo, que con el desarrollo del programa Batuta se intenta amortiguar los efectos del fenómeno asociado a la exclusión social. Para ella, la música es una herramienta que enmienda rupturas frente a las expectativas de desarrollo personal y desempeño social. Visto desde los ojos de Daniel Mandanieli, un migrante venezolano de 11 años vinculado al proyecto Música en las Fronteras, “Batuta me ayuda a crecer como persona y a conocer otras personas que me integran a la sociedad: ¿qué puede ser más importante para nosotros?”, se pregunta.

Por su parte,el escritor Cristian Valencia, en su reportaje ‘Variaciones para ensamble’, publicado en el libro El inicio de una revolución musical: 25 años de Batuta, señala que “Batuta es como una medicina para los niños (…). A fuerza de esa pedagogía musical, plena de humanidad, logra cambiar la mirada de los niños. Y quienes parecían víctimas, con su mirada entristecida, de pronto comienzan a levantar la mirada y a mirar más lejos, no solo los cordones que faltan o el zapato roto. Miran hacia el horizonte”. Aquel horizonte que divisa un futuro brillante, es el que ha tenido un impacto positivo en niños como Ángel Isaac Angulo, quien pertenece a la Orquesta Batuta de Puerto Asís: “Yo quiero ser profesor de música”, dice. “Y viajar por muchos países y ciudades, tocar en una gran orquesta donde todos nos reconozcan y hacer magníficos conciertos”. Este semestre, Ángel fue admitido en el Conservatorio de la Universidad del Cauca para emprender su sueño.

La música es una herramienta que enmienda rupturas frente a las expectativas de desarrollo personal y desempeño social.

En su publicación Aportes de la educación musical en el ámbito emocional. Estado de la cuestión en Colombia, las investigadoras Adriana Gutiérrez, Leyla Suesca y Ruth Cárdenas establecen que “la evidencia empírica ha relacionado positivamente la música, su aprendizaje y su práctica con el desarrollo de habilidades intra e interpersonales en una doble línea. Es decir, se ha demostrado que la formación en música contribuye a desarrollar aspectos de la dimensión emocional de los sujetos (…) y promueve el desarrollo social pues la autogestión, la autonomía, la autoconciencia, la gestión de las relaciones, la conciencia social y la toma de decisiones responsables (…) hacen parte del proceso de aprendizaje musical”. Así lo corrobora Maira Rojas, de 14 años, quien hace parte del programa Sonidos de Esperanza, en Buenaventura: “Batuta me ha ayudado a aprender a respetar a la gente, a entender que hay muchas cosas humanas que se pueden aprender en la música”: razón de más para seguir cantando a mil voces que Batuta cree en el poder transformador de la música y en la música como camino de vida.

MARÍA CLAUDIA PARIAS*​Presidenta ejecutiva de la Fundación Nacional Batuta

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