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Violencia doméstica, aislamiento y coronavirus

Violencia doméstica, aislamiento y coronavirus

Evidentemente, el confinamiento aumenta la violencia contra las mujeres en el ámbito del hogar.

13 de abril 2020 , 05:52 p. m.

El pasado 28 de marzo, el comité de expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Belém do Pará (Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer) emitió un comunicado referente a las medidas que se están adoptando para mitigar la propagación del covid-19 y el impacto diferenciado que tienen estas en mujeres y niñas. Entre otras cosas, llamó la atención sobre el hecho de que las medidas de cuarentena o aislamiento obligatorio pueden exacerbar la violencia en su contra, sobre todo la violencia doméstica.

La violencia doméstica, es decir, aquella que tiene lugar en el seno del hogar, y de la que son, en su mayoría, víctimas las mujeres y las niñas, se puede manifestar al menos de dos formas. La primera, cuando hay una situación de control por parte de un agresor que se vale de la violencia reiterada para dominar a su pareja o familia y, la segunda, cuando la violencia surge, de manera ocasional, como la respuesta a conflictos normales que se dan en la convivencia. En estas dos situaciones de violencia doméstica, el aislamiento obligatorio, o bien facilita el ejercicio de la violencia o actúa como un detonante.

Una de las características del primer tipo de violencia doméstica es que el agresor suprime las coaliciones externas de aquellas a quienes controla y domina por medio de la violencia. Ello quiere decir que las víctimas están, de una forma u otra, aisladas. Ahora bien, el aislamiento obligatorio implica, por sí mismo, menos soporte social y menos control social, que son herramientas claves para controlar la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones. Así, la situación de encierro obligatorio va a incrementar el aislamiento en el que se encuentran las mujeres y las niñas que son víctimas de violencia doméstica reiterada. Esto implica que este tipo de medidas refuerzan la victimización y se vuelven una herramienta a favor del maltratador sistemático.

Por su parte, debido a distintos factores asociados al confinamiento (como lo son el estrés, el miedo o la posibilidad de desempleo, el incremento en el consumo de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes, la realización de las labores domésticas y de cuidado como deber tradicionalmente femenino, entre otros), los conflictos ‘normales’ que se dan en el marco de la convivencia terminan siendo resueltos a través de la violencia en contextos donde esta nunca se había dado. Así, el aislamiento se convierte en un espacio de riesgo de victimización en lugares donde dicho riesgo no existía.

Evidentemente, el confinamiento aumenta la violencia contra las mujeres en el ámbito del hogar. Basta con revisar los reportes de distintos medios de comunicación en los que se afirma que las denuncias por casos de violencia intrafamiliar o violencia doméstica se han incrementado en estos días de simulacro y de aislamiento obligatorio. Así, por ejemplo, según cifras compartidas por la Fiscalía General de la Nación en medios de comunicación, esta entidad ha recibido más de 2.000 correos electrónicos en los que se denuncian casos de violencia intrafamiliar en lo que va corrido del aislamiento. En la misma línea, según declaraciones de la secretaria distrital de la Mujer de Bogotá, las llamadas a las líneas de atención y asesoría de esta entidad se han cuadruplicado desde que se inició el confinamiento.

Lo más preocupante de todo es que es posible que una parte de estas situaciones de violencia termine en la muerte de las mujeres y niñas agredidas. Es importante recordar que, según las mismas cifras de la Fiscalía General de la Nación, se han reportado 12 feminicidios en estos días de aislamiento.

Es claro que las medidas de confinamiento son necesarias para mitigar el impacto del covid-19, pero, como también lo manifestó el Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Belém do Pará, estas medidas se deben tomar teniendo en cuenta cómo van a afectar a todos los sectores de la sociedad, sobre todo aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad, como es el caso de las mujeres y las niñas. La exacerbación de la violencia no es el único impacto diferenciado que tienen estas medidas sobre las mujeres y las niñas, pero es uno de los que ponen más claramente en riesgo su vida e integridad.

Quizás sea el momento de reflexionar sobre el hecho de que esta situación que estamos atravesando a nivel mundial pone sobre la mesa la falta de atención que se les ha prestado a diferentes problemáticas sociales, tales como la violencia contra las mujeres y las niñas, incluida la que se da en el ámbito del hogar.

María Camila Correa Flórez
Profesora principal de Derecho Penal de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.
@MKamilaC

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