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Ponerle nombre a la violencia contra la mujer

Ponerle nombre a la violencia contra la mujer

La Fiscalía tiene en sus manos la responsabilidad de realizar correctamente las imputaciones.

26 de agosto 2019 , 07:00 p. m.

La semana pasada, una colega me pidió mi opinión jurídica sobre un caso violento, aterrador e indignante que sucedió el pasado 2 de agosto de 2019 en la zona de Cerritos de la ciudad de Pereira. Para poderle dar mi opinión, le pedí que me mandara un resumen de lo que ocurrió, y ella me envió la desgarradora narración de la víctima.

En horas de la noche, de ese viernes, Paula fue abordada por un hombre que le puso un cuchillo en el cuello, la obligó a entregarle sus pertenencias y la llevó a un lugar apartado, donde la golpeó reiteradamente en la cara, le cortó una mano y la accedió carnalmente por vía anal y vaginal. Luego de ello, la obligó a practicarle sexo oral varias veces, trató de cortarle el cuello con el cuchillo, la intentó ahorcar con las manos, le propinó más golpes en la cara y en los oídos, y la obligó a orinar y defecar. Durante el ataque del que fue víctima, Paula logró ver la cara de su agresor y le dio una descripción de este a las autoridades. Al día de hoy, el supuesto agresor se encuentra en libertad, luego de que, al parecer, se escapó de un hospital en el que se encontraba bajo vigilancia de la Policía.

Los sucesos de los que fue víctima Paula son hechos de violencia contra la mujer, de los que tristemente también son víctimas muchas mujeres y niñas en Colombia. Solo basta con revisar algunas cifras de la Fiscalía que, por ejemplo, muestran que a octubre de 2018, el 77,5 % de las víctimas de delitos sexuales en Colombia fueron mujeres.

Más allá de que ya resulta común que las autoridades no reaccionen adecuadamente a denuncias como estas, quisiera hacer énfasis en algo que es de suma importancia: la necesidad de que la Fiscalía realice correctamente las imputaciones, es decir, que establezca de manera correcta el o los delitos que presuntamente se cometieron y que serán la base para la realización del juicio y de la eventual condena. Por ello, la Fiscalía debe ser muy precisa a la hora de referenciar todos y cada uno de los delitos que se cometieron, sin dejar ninguno por fuera. Así, si se llega a comprobar que quien ha sido imputado es culpable, va a recibir la sanción que amerita el o los hechos cometidos.

En los casos de violencia contra la mujer o cualquier tipo de violencia discriminatoria basada en los prejuicios del agresor, que han sido invisibilizados históricamente por la sociedad y por la justicia misma, se necesita, además, que se dé el nombre adecuado a lo que sucedió, en aras de evidenciar, las manifestaciones discriminatorias de la violencia, enviando así un mensaje importante a la sociedad, a la víctima y al agresor: la violencia contra la mujer existe, es inaceptable, amerita un proceso y una eventual sanción de índole penal.

Por otra parte, se evita la impunidad de este tipo de violencia, que se da porque en algunas ocasiones en casos similares, la Fiscalía suele dejar de lado, por ejemplo, las lesiones personales, argumentando que la violencia física es la manera que tiene el agresor de minar o anular la voluntad de la víctima en el marco de un ataque de contenido sexual. Se ignora que esas lesiones, por el daño causado, deben ser consideradas de manera autónoma y que en el marco de este tipo de ataques los agresores suelen ser excesivamente violentos. En el ejemplo, de darse una condena, esas lesiones no serían castigadas, quedarían impunes.

En el caso de Paula, creo yo, la violencia ejercida contra ella se puede catalogar como acceso carnal violento (violación), lesiones personales (que se deben tener en cuenta de manera autónoma y algunas de estas se deben agravar por haber sido en el rostro de la víctima) y se debe analizar la posibilidad de imputar una tentativa o intento de feminicidio. No se debe dejar de lado, tampoco, la posible configuración de un hurto, coloquialmente conocido como un robo.

En nombre de Paula y en el de tantas otras víctimas, le recuerdo a la Fiscalía que tiene en sus manos la responsabilidad de realizar correctamente las imputaciones y, así, no solo hacer su trabajo, sino también ponerle nombre, hacer visible y facilitar la sanción de la violencia contra la mujer, endémica por estos tiempos en los que, por varias razones, da la sensación de que estamos fallando como Estado social y democrático de derecho.

@MKamilaC.

*Profesora principal de carrera de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario. Doctora en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid.

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