‘Fitness’

‘Fitness’

Ese atravesar la incomodidad y el dolor me hace sentir tan mi propia heroína de lo cotidiano.

30 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Un significado actualizado de esa palabra podría ser: aptitud para estar en la forma física que las tendencias de la moda determinan. Es un concepto arbitrario, como todos, porque los límites de lo bueno se corren misteriosamente a través del tiempo y de manera mucho más visible cuando es el cuerpo el que está involucrado. Tema sensible, pues, por mucho que confiemos en un alma, es el cuerpo el que exponemos como prueba de identidad y al que glorificamos o satanizamos al oponerlo a la virtud de la espiritualidad y de la inteligencia.

De ahí que el tema de verse ‘bien’ físicamente sea conflictivo y genere tanta controversia como el fútbol, la religión o la política.

En mi caso, el tema fitness comenzó mucho antes de que se volviera popular, cuando a nadie le parecía bonito ver músculos en el cuerpo de las mujeres. Esto implicaba alimentarse técnicamente y someterse a un régimen de ejercicio intenso; así presentaba mi cuerpo como testigo de un tipo de determinación y de carácter, pero, más que eso, era un compromiso íntimo y estético con mi propia imagen en el espejo.

Es el cuerpo el que exponemos como prueba de identidad y al que glorificamos o satanizamos al oponerlo a la virtud de la espiritualidad y de la inteligencia.

Hoy en día ese canon se ha valorizado, y así como hay profesionales serios de la salud física integral, también hay miles de gurús que han hecho del mundo fit un espectáculo mediático casi cómico. La expresión ‘estar marcado’ es la que más se maneja y cada vez surge más gente que muestra ese resultado como una contraseña de un club exclusivo. Cuando observo esto no puedo evitar pensar que estoy metida en un juego vanidoso que tiene que ver menos con la salud y más con una búsqueda desesperada de validación por parte de esos que suben o bajan el valor de la carne que exhibo en el mostrador.

Sabiéndolo, sigo compartiendo en las redes mis rutinas de gimnasia, ya que ese atravesar la incomodidad y el dolor me hace sentir tan mi propia heroína de lo cotidiano, ¡que me dan ganas de que me aplaudan por eso! Pero, estar ‘marcado’ no es necesariamente saludable.

Francamente, puede parecerme mucho más sana una persona que nos mira desde lejos a nosotros los del fitness y lleva una vida normal, con ejercicio moderado, una alimentación equilibrada y unas buenas caídas en la tentación.

No descarto que algún día me canse del circo de ‘los marcados’, sobre todo de ese tono religioso y portador de máximas ‘sabias’ que pretenden enseñar a vivir mejor, pues aún no he aprendido cómo se logra eso.

MARGARITA ROSA DE FRANCISCO

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