El Animal según Derrida

El Animal según Derrida

El hombre solo puede hablar de lo que él teoriza como su (despreciada) animalidad.

02 de enero 2019 , 05:59 p.m.

La conferencia dictada por el filósofo francés Jacques Derrida titulada ‘L’animal que je suis’ es su aproximación filosófica hacia la cuestión de “lo animal” surgida de la extrañeza que un día sintió al ser mirado por su gato. Me reconfortó descubrir que este maestro, reconocido como el filósofo de la deconstrucción, empezó a hacerse unas preguntas que yo, estando en la misma situación, me había planteado y había descartado porque me parecían bobas. Los filósofos logran eso, reivindican las curiosidades de los niños y las de los bobos, y nos demuestran que esos son precisamente los tipos de intereses que vale la pena tener.

Derrida reflexiona sobre la mirada de un animal en concreto; pregunta desde dónde se la interpreta y a qué llamamos “lo animal”, concepto estructurado desde lo humano, es decir, desde una distancia infranqueable por la imposibilidad de acceder al ser de aquello tan radicalmente Otro, ese animal que mira y al que le concierne el hombre, ese al que se lo antropoformiza porque parece que el ser humano no puede relacionarse de otra forma que forzando al Otro a parecerse a él.

Es curioso que el hombre califique de bestialidades un aspecto estúpido propio de su raza y no de los animales, de cuya forma de ver al ser humano no sabemos nada.

El hombre solo puede hablar de lo que él teoriza como su (despreciada) animalidad; imaginar lo que pasa por la cabeza de unos animales desde su ingenua seguridad de hombre; poner un nombre que él se ha tomado el derecho de adjudicar a ese ser vivo privado de palabra (y por eso mismo, ignorado dentro de ese sintomático singular, El Animal, en el que meten a todas las especies que se dan por opuestas a lo “puramente” humano), y nunca detenerse en lo que significa que un animal responda a un nombre. El hombre no concibe al animal como un semejante, no hay crímenes de lesa ‘animalidad’ que merezcan condenarse desde la mal ganada dignidad humana.

Es curioso que el hombre califique de bestialidades un aspecto estúpido propio de su raza y no de los animales, de cuya forma de ver al ser humano no sabemos nada. El hombre pretende diferenciarse de El Animal, que no puede, según él, todo aquello que identifica al Homo sapiens como especie. ¿Qué PUEDE el animal, entonces? La urgencia no es contestar si el animal puede pensar o hablar. Se trata de si los animales PUEDEN sufrir. Y, sí, ese es un poder muy suyo que comparten con nosotros, profundamente negado por las prácticas sacrificiales y del cual ellos han dado ya brutal y suficiente cuenta.

Sal de la rutina

Más de Margarita Rosa de Francisco

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.