Unas tijeras muy finas

Unas tijeras muy finas

"Tal parece que lo que han valorado es el método de lo que pueden cortar las tijeritas".

08 de octubre 2020 , 10:16 p. m.

Emmanuelle Charpentier se doctoró en Microbiología; por lo tanto, su trabajo se centró en una bacteria, la Sreptococcus pyogenes, causante de la faringitis.

Francisco Mojica también es microbiólogo. Medía la calidad del agua en Alicante. Lo suyo era el Haloferax mediterranei. Notó algo fractálico en el comportamiento de las secuencias genéticas. Repetían sus formas a intervalos regulares. Bautizó la anomalía con un palíndromo: CRISPR. Trató de publicar su hallazgo en 2003, pero fue rechazado por Nature y PNAS. Publicó en 2005. Pero Charpentier ya había mordido el anzuelo y siguió tirando de él. Ya no miraría tanto la bacteria como tal, sino unas tijeras muy finas que habían surgido en su imaginación.

Le contó a Jennifer Doudna, de la Universidad de California. Y en 2012 reprodujeron artificialmente el sistema descubierto por Mojica: una tijerita para cortar fragmentos de ADN. Imagínense esa finura. Intervenir la cadena de la vida. Así fue como estos tres cambiaron sus caminos de investigación debido a que les pareció más fascinante lo que habían encontrado por accidente: un método de cortar y pegar para mejorar la vida. El aporte más importante a la genética molecular en estos tiempos difíciles. Esa ‘era’, la de la genética, era muy joven aún. Había empezado el mismo año en que Mojica trató de publicar el CRISPR: 2003. Nos había permitido conocer una secuencia casi completa de los tres mil millones de pares de bases del genoma humano. Así es la ciencia: azarosa, no lineal, compleja. Más cerca de los caminos del arte y la imaginación que del cultivo excluyente de una razón estática, lineal, simple.

Es probable que esta haya sido la motivación de la Academia de las Ciencias de Suecia para otorgar este año el Premio Nobel de Química a las científicas Charpentier y Doudna. Tal parece que lo que han valorado es el método de lo que pueden cortar las tijeritas, y no simplemente el hallazgo de estas, atribuible a Mojica, como ya dije. No haber incluido a este en el premio ha causado revuelo entre la comunidad científica de España, su país. Tal vez tengan razón, porque la ciencia es un proceso colectivo. Unos dicen eureka, pero eso puede significar nuevos caminos, otros ven más allá. Imaginan, sueñan y tiran hasta el siguiente eureka, que no niega el anterior ni será el último. La fabulosa aventura de pensar juntos, eso es lo hermoso de la ciencia.

MANUEL GUZMÁN HENNESSEY

@GuzmanHennessey

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.