Un Ejército ambiental

Un Ejército ambiental

Para frenar la deforestación en el Amazonas, 2172 soldados trabajaron con 1396 líderes comunitarios.

06 de diciembre 2018 , 07:02 p.m.

Ocuparé los escritos de diciembre reseñando la esperanza. Nada diré del binomio Trump-Bolsonaro, ni del G20 ni de quienes insisten en fracturar la tierra. Hablaré de un Ejército ambiental y climático, el nuestro, y también de los ejércitos de ciudadanos que emprenden acciones climáticas. Me referiré, especialmente, a los jóvenes militantes de una causa global, que hoy son la esperanza, como Samuel Quiceno, líder de la delegación de jóvenes colombianos en la cumbre del clima de Polonia.

Hablaré también de 2.172 soldados de nuestro Ejército Nacional que trabajaron con 2.396 líderes comunitarios para detener la deforestación en el Amazonas. En San Vicente del Caguán, Solano, Cartagena del Chairá, Florencia y otros municipios. Con las autoridades ambientales, gobiernos locales, organizaciones como SDG y Visión Amazonía, universidades, empresarios y cooperación internacional. La Burbuja ambiental de la Sexta División del Caquetá empezó en 2016, antes de que se firmara el acuerdo de paz con las Farc, y hoy es un programa reconocido por el Comando General de las Fuerzas Militares, que entendió que esta acción contribuye efectivamente al Acuerdo de París. Emitió una directiva institucionalizando la iniciativa coordinada con las otras fuerzas militares, la Armada, la Fuerza Aérea, y también con la Policía Nacional. Mucho puede aportar en el marco del nuevo esquema global que articula a los actores no estatales con los gobiernos y las universidades (el Diálogo de Talanoa) para aumentar las metas de mitigación y adaptación de los países en el Acuerdo de París.

Detener la deforestación en el Amazonas es la principal acción climática de mitigación que hoy debe concentrar el esfuerzo de Colombia. Pero también es necesario que los municipios mejoren su resiliencia ante los efectos del cambio climático y preparen sus planes locales de adaptación en el ámbito del ordenamiento territorial. El último ejemplo de esperanza que quiero reseñar es el de Greta Thunberg, la niña sueca que hace huelga todos los viernes en su colegio como una acción climática de protesta. Vale la pena ver la manera como explica su acción, en el marco de la cumbre mundial que se realiza en Polonia. Es un ejemplo de la nueva esperanza. Véanla: Greta Thunberg answers UNFCCC Matthew Phillips' questions of at the #ActionHub

@GuzmanHennessey

Columnistas

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