Sobre la estupidez

Sobre la estupidez

La naturaleza se debe de estar burlando de lo estúpidos que hemos sido.

10 de octubre 2019 , 07:08 p.m.

Acabó ayer en Costa Rica la llamada Precop del cambio climático, una cumbre de más de mil quinientos delegados de ochenta y seis países. No había habido una reunión tan grande, y es una buena señal para lo que se decidirá en la cumbre mundial de Santiago de Chile en diciembre próximo. Christiana Figueres hizo un llamado a la sensatez global. Emprender las acciones necesarias que enderecen el rumbo del progreso colectivo y garanticen la sostenibilidad de la vida.

Para invocar la sensatez usó una metáfora brutal que debería conmovernos: la naturaleza se debe de estar burlando de lo estúpidos que hemos sido. Anotó que el tiempo que tenemos para reaccionar es poco, e instó a pensar en soluciones. Me hizo acordar de la frase que lleva el hilo del documental The Age of Stupid, de Franny Armstrong: ¿por qué no nos dimos cuenta?

Si no se aumenta la ambición de las metas de reducción de emisiones de los mayores emisores del mundo, va a ser muy difícil mantener la esperanza

El economista Manfred Max Neef también hizo una reflexión sobre la estupidez colectiva que nos ha traído hasta aquí. Dijo que la especie humana se distinguía de las demás precisamente por ser la única capaz de cometer actos estúpidos. ¿Por qué insistir en una economía basada en el uso desmedido, ilimitado, indiscriminado, insensato de los combustibles fósiles si ya sabemos que esa economía es la causante de un problema que nos está llevando a una catástrofe colectiva? ¿No es acaso más sensato cambiar de rumbo? ¿No es acaso más sensato reconocer que nos equivocamos (todos) como especie, como civilización, como cultura, y rectificar hacia el futuro?

Figueres dijo que esta era la primera generación que podía tomar la decisión de rectificar el rumbo de la historia para salvar la continuidad de la vida. Ojalá los líderes del mundo estén a la altura de semejante desafío y en Santiago faciliten una enmienda del Acuerdo de París. Si no se aumenta la ambición de las metas de reducción de emisiones de los mayores emisores del mundo, va a ser muy difícil mantener la esperanza. Y no es este (precisamente) el tiempo de los grandes líderes globales. Educar a esas nuevas generaciones sobre otro desarrollo, sobre una economía más humana y sobre la prevalencia de la vida por sobre todo otro valor sigue siendo la asignatura pendiente de los educadores.

Otrosí: me uno a las voces de Alegría Fonseca y Julio Carrizosa en defensa del parque Tayrona. Es también un llamado a la sensatez.

@GuzmanHennessey

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