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Pacto por la Vida

Pacto por la Vida

Los Estados siempre han puesto la economía por encima de la vida. Esa es la lógica que debe cambiar.

09 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

El periodo que duran los gobiernos del mundo (cuatro, cinco años) no alcanza para liderar las grandes transformaciones que deben hacerse antes de 2035. Solo los ciudadanos, organizados con carácter emergente, pueden llevar adelante (con sus gobiernos) estos procesos sostenidos y ambiciosos que demanda la crisis que hoy vivimos.

Para empezar, los ciudadanos de las 20 naciones que hoy aportan el 80 % de las emisiones de carbono podrían constituir pactos globales estratégicos que trasciendan sus intereses nacionales y corporativos, y superen las limitaciones de los Estados. Más allá del Acuerdo de París. El mundo no puede darse el lujo de repetir la experiencia de un gobierno poco informado o abiertamente negacionista como el del señor Trump, que atrasó por lo menos seis o siete años la acción climática de Estados Unidos.

¿Le alcanzará el tiempo a Joe Biden para recuperar el camino perdido? No lo sabemos, nadie lo puede saber. Lo que anunció John Kerry esta semana en el ‘Diálogo de alto nivel de las Américas’ es ambicioso: un sector eléctrico libre de carbono en 2035. El 50% de su movilidad movida por electricidad.

Colombia también avanza en un programa ambicioso. Pero se necesita una mayor coordinación con el sector productivo para llevar adelante esas metas. Las cumbres de las Naciones Unidas, como la de Glasgow, en noviembre, siguen siendo importantes, pero si están cada vez más acompañadas por lo que, en su lenguaje, han llamado “los grupos no estatales”.

¿Qué espera la ciudadanía global de Glasgow? Que se incorporen los resultados del Informe de los científicos del clima presentado en 2021. ¿Cómo? Acordando nuevas metas de reducción de emisiones que interpreten los nuevos datos de la ciencia. Que se aumente el aporte de los países del G20. Que se actualice la Acción Climática a la meta 1,5 °C, teniendo en cuenta que el objetivo de París, no pasar de 2 °C, ya fue descartado por la ciencia.

La amenaza es contra la vida en su conjunto, la humana y la no humana; por lo tanto, este debe ser el objetivo convocante. Los Estados siempre han puesto la economía por encima de la vida. Esa es la lógica que debe cambiar con los pactos ciudadanos. En Colombia avanza el Pacto por la Vida para la acción climática desde la plataforma Convergencia por Colombia de la Universidad Nacional.

MANUEL GUZMÁN HENNESSEY
@GuzmanHennessey

(Lea todas las columnas de Manuel Guzmán Hennessey en EL TIEMPO, aquí)

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