Lo que sí tiene arreglo

Lo que sí tiene arreglo

Construir una nueva sociedad es, evidentemente, un desafío descomunal. Pero hay que hacerlo.

30 de julio 2020 , 09:25 p.m.

Se supone que en la escuela se construye nuestra comprensión del mundo. Y que la universidad complementa el trabajo. Pero si descubrimos, vía pandemia, que ‘todo anda mal’, el sistema educativo debe reaccionar. Está mal que no se eduque para el pensamiento crítico sino para el 'business as usual'.

Una educación concebida, principalmente, como instrumento para el crecimiento económico, escribe Martha Nussbaum, lo cual no supone necesariamente una mejora en la calidad de la vida, pues el descuido y el desprecio por las artes y las humanidades generan un peligro para esa calidad de vida y para la salud de las democracias.

Ted Trainer escribe que esto no tiene arreglo, y que hay que cambiarlo casi todo (La vía de la simplicidad, 2017). En el ‘casi’ radica la posibilidad de arreglarlo todo. Hay cosas que no es necesario cambiar totalmente, que se pueden reparar por un tiempo. Pero hay otras donde hay que hacer cambios de gran alcance y sin precedentes. Hablo ahora de la economía del carbono (el modelo).

Trainer lo explica así: “Nuestros problemas no tienen arreglo (en esta sociedad)”. ¿Esperanza o resignación? Construir una nueva sociedad es, evidentemente, un desafío descomunal. Pero hay que hacerlo. A partir de la semana próxima pondré mi grano de arena desde el confinamiento a que nos obliga la pandemia. Un ejercicio que ya completa 29 versiones y que ahora se extiende a universidades de Latinoamérica.
Para que las sociedades encuentren su Pacto para la recuperación pospandemia y se adapten a la crisis climática. Transiciones para la descarbonización en el marco de la Acción Climática Global: la nueva esperanza del Acuerdo de París. La posibilidad de una prosperidad sin crecimiento, de una vida buena basada en criterios de bajo carbono.

No es fácil, pues del otro lado está una educación para el crecimiento (aún en pospandemia). Trainer anota que este modo de educación legitima la situación social actual y la desigualdad, produciendo competidores y consumidores entusiastas, generando una masa ciudadana políticamente pasiva, sumisa, dócil y acrítica. Escribe que los problemas que hoy amenazan con destruirnos se encuentran en estructuras y consensos sociales como la economía expansiva, el sistema de mercado, la producción basada en la codicia individualista como cimiento de toda nuestra cultura. Pero todo eso tiene arreglo si la educación asume la pandemia con dignidad, coraje y esperanza.

Manuel Guzmán Hennessey@GuzmanHennessey

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