Las heladas en Boyacá

Las heladas en Boyacá

Es cierto que esto sucede en estos meses, pero cada vez son más intensas por la crisis climática.

13 de febrero 2020 , 08:03 p.m.

La sabana que une los departamentos de Boyacá y Cundinamarca es una de las grandes despensas agrícolas del país. Las heladas que se están produciendo han afectado ya 25.000 hectáreas de pastos y cultivos. Está en crisis la producción lechera, especialmente en el valle de Ubaté; también, la producción de papa y otros alimentos. Los afectados son pequeños productores, que en número de 5.000, según informa este diario, han perdido sus cosechas a causa del fenómeno meteorológico.

Es cierto que esto sucede durante estos meses del año, pero cada vez cobra mayor intensidad debido a la crisis climática que vivimos. Global, sí, pero esto hay que atenderlo en lo local y es un buen ejemplo de cómo enfrentar la crisis, para prevenir lo que seguirá ocurriendo. Los municipios deben formular, cada uno, sus planes de adaptación al cambio climático, con las particularidades de cada región; deben integrar todos los factores asociados a este nuevo riesgo que implica la complejidad del territorio.

También es un buen ejemplo la manera como ha empezado a reaccionar el gobierno local. El secretario de Agricultura Luis Gerardo Arias anunció que declarará la calamidad pública para atender a 12.000 agricultores que se han visto afectados; 59 de los 123 municipios de Boyacá están bajo las heladas, las más intensas de los últimos diez años.

El estado de calamidad pública facilita la implementación de medidas administrativas para enfrentar el problema. El director de Corpoboyacá, Herman Amaya, ha anunciado que declarará la emergencia climática, una medida necesaria para responder en el corto plazo a los efectos de la crisis, pero con planes que deben mantenerse en el tiempo. Se necesita involucrar a la ciudadanía en el conocimiento de la problemática, para que puedan construir un futuro más resiliente.

Pero mientras las heladas golpean a Boyacá, las llamas acaban con miles de hectáreas en el Meta, y hay olas de calor en muchos lugares que han afectado la ganadería y la agricultura. En el páramo de Sumapaz se perdieron 341 hectáreas de este ecosistema. Fedegán reporta que han muerto casi 35.000 bovinos en tan solo dos meses. La declaratoria de emergencia climática debe ser nacional, pero no como medida simbólica, sino como un medio para facilitar las acciones que deben emprenderse con sentido de urgencia.

Manuel Guzmán Hennessey
@GuzmanHennessey

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