La bifurcación

La bifurcación

'Cuando se alcanza un punto crítico, el de bifurcación, el sistema se desmorona o se reorganiza'.

21 de mayo 2020 , 07:55 p.m.

En 1968, dos empresarios consiguieron fondos de Fiat, Ford, Volkswagen y Rockefeller, para convocar a 35 personalidades de 30 países (académicos, científicos, investigadores y políticos). ¿Cuál era el objetivo? Interesar a los funcionarios de gobiernos y grupos influyentes sobre una crisis en formación. Fundaron el Club de Roma. Ervin Laszlo estaba ahí.

El Club alcanzó 30 años, y generó un documento aún vigente: ‘Los límites del crecimiento’. ¿Qué dice? No se puede seguir creciendo de manera ilimitada. Este planeta es finito. En 1984, Laszlo se preguntó cuál era el lugar de nosotros en la evolución de la cultura, y fundó el Grupo de Investigación de Evolución General. Y en 1993, cuando hubo certezas científicas de que el modelo de crecimiento ilimitado y la economía intensiva del carbono eran dos fuerzas que retroalimentarían procesos letales para la humanidad, creó el Club de Budapest. ¿El objetivo? “Unir fuerzas para cambiar el rumbo de nuestro mundo (insostenible, polarizado e injusto) y encaminarlo hacia la ética y el humanismo”.

“Las cosas se desmoronan, el centro no puede resistir”, había escrito William Yeats. Pero Theodore Roszak escribió que (algunas veces) ese desmoronamiento puede señalar un punto de bifurcación debido a que existen allí energías afirmadoras de vida. Entonces le preguntaron a Laszlo: ¿cómo explica la convulsión actual? Y contestó: “Como parte de la dinámica de la evolución, cuando se alcanza un punto crítico, que es el punto de bifurcación, el sistema o bien se desmorona o bien se reorganiza de otra manera para estabilizarse”. Y estamos en ese punto crítico.
Agregó: “La Tierra es como una nave espacial con una tripulación de 7.000 millones de personas; recibe energía del Sol, pero no materia; por tanto, la regla es sencilla: hay que reciclar, vivir en armonía entre nosotros y con el planeta, crear una cultura más ética”.

Pero Laszlo no es el único pensador contemporáneo que ha señalado un punto de bifurcación. Estamos entrando en él. Los dos caminos son evidentes: profundizar el modelo de crecimiento ilimitado y avanzar, a velocidades aceleradas, hacia un abismo inédito. O detener el tren suicida de la historia (el tren del desmoronamiento de las cosas) y empezar a construir una sociedad a escala humana. La paradoja es que un pequeñísimo individuo, que ni siquiera se considera un ser vivo, puede ayudarnos a construir este segundo escenario.

Manuel Guzmán- Hennessey
@GuzmanHennessey

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