Krugman y Dinamarca

Krugman y Dinamarca

Es posible tener un Estado de bienestar mucho más generoso que el de Estados Unidos.

17 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Krugman y yo (perdonarán la equivalencia) coincidimos en el caliente verano danés. Y escribimos columnas sobre su economía. Él, en El País (‘Apuntes desde una república mantequillera’) que recomiendo. Yo, en EL TIEMPO (esta es la tercera). Más que la honrosa coincidencia, me anima subrayar el punto en el que, a mi parecer, se encuentran las lecciones que, según Krugman, nos ofrece hoy Dinamarca: su vigoroso liderazgo hacia una economía de bienestar sostenible. Alcancé a referirme al inusual verano que menguó las cosechas de cereales en Jutlandia. Y a que los criterios de pequeñez, crecimiento moderado y bajo impacto quizá ayudarán mejor para diseñar esa nueva economía.

Krugman escribe que Dinamarca, espejo en el que, según él, puede mirarse el mundo, demuestra que se puede tener un Estado de bienestar mucho más generoso que el de Estados Unidos. Y que su gran lección es un relato nuevo: una globalización capaz de crear una sociedad decente. El resorte de este relato es, a mi juicio, el de una transición, acelerada y en serio, hacia una economía libre de carbono: la sociedad decente, pequeña, vivible.

Colombia está ahí. El país lideró el concepto que hoy rige los ODS: orientados a la acción, concisos y fáciles de comunicar, limitados en número, globales y aplicables a todos los países.

En ese empeño está Dinamarca desde que le estalló en sus manos la esperanza de todo el mundo por lograr un acuerdo global sobre cambio climático en 2015. En lugar de sentirse derrotada empezó a liderar el P4G, un ambicioso foro de jefes de Gobierno, líderes de organizaciones internacionales, empresarios, académicos y sociedad civil, para formar una poderosa coalición sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante asociaciones innovadoras.

El lema escogido para la edición 2018 es ‘Acelerando las alianzas’. En la línea del diálogo de Talanoa (2017). Ya van 450 alianzas para aumentar la ambición del Acuerdo de París y avanzar hacia la sociedad decente. Colombia está ahí. No hay que olvidar que el país lideró el concepto que hoy rige los ODS: orientados a la acción, concisos y fáciles de comunicar, limitados en número, globales y aplicables a todos los países. Acciones climáticas empresariales, alianzas entre actores claves, diálogo entre académicos y gobiernos.

He ahí el desafío. Una alianza de redes (KLN, WWF, Ministerio de Ambiente, alcaldías, gremios empresariales, entidades de cooperación, universidades) ha decidido liderar en Colombia este proceso. Solo si aceleramos las alianzas podremos responder ante el enorme desafío que bien describe Paul Krugman.

MANUEL GUZMÁN HENNESSEY

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