Escazú

Escazú

24 países firmaron el tratado regional sobre el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

28 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Si el gobierno del presidente Duque es coherente con lo que dijo en las Naciones Unidas, el 27 de septiembre (día que envío esta columna) Colombia habrá ratificado el Acuerdo de Escazú.

De manera que voy a dar por sentado que ello sucedió ayer, y paso a decir por qué este acuerdo es esencial para el país. Según el último reporte de Global Witness, la organización que hace seguimiento a la violencia ambiental en el mundo, en 2017 fueron asesinados 116 líderes ambientales en Latinoamérica, 32 de ellos en Colombia.

¿Quiénes son? No los conocidos en las grandes ciudades ni quienes escriben en los grandes medios. No, son los hombres y mujeres de las regiones, sencillos y comprometidos, que defienden sus comunidades de la codicia de otros. Los que abrazan una causa y dan la vida por ella. Como Yolanda Maturana, asesinada por defender el agua de Pueblo Rico. O Temístocles Machado, en Buenaventura. Veinticuatro países (incluyendo Colombia) firmaron el tratado regional sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Un acuerdo de naturaleza vinculante, lo cual quiere decir que los países que lo ratifiquen (ayer) se comprometen a garantizar tres derechos.

La mejor manera de tomar decisiones sobre asuntos ambientales es mediante la participación de las partes afectadas. 

Acceso a la información: derecho del público para acceder a la información ambiental. Participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales (proyectos o actividades que puedan tener impactos negativos sobre el medioambiente, ordenamiento territorial y políticas públicas con potencial impacto ambiental).

Acceso a la justicia ambiental (derecho de impugnar decisiones u omisiones que puedan afectar el ambiente). El tratado de Escazú aplica, o complementa en nuestra región, la convención de Aarhus, firmada para Europa hace 20 años. Ambos están basados en el principio 10 de la Conferencia de Río (1992), que plantea que la mejor manera de tomar decisiones sobre asuntos ambientales es mediante la participación de las partes afectadas. Y, sí, Escazú tiene que ver con fracking, tema sobre el cual el presidente Duque anunció su desacuerdo antes de ser electo.

Otrosí: se me adelantó Juan Pablo Ruiz en su columna de ayer sobre Julio Carrizosa. Comparto su mención de profesor extremo y agrego: ejemplo de liderazgo que se ejerce con la humildad de los buenos, los sabios y los maestros.

MANUEL GUZMÁN HENNESSEY
* Miembro de Futurible
- @Guzmanhennessey

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