El disparate del año

El disparate del año

La idea de un filósofo: intervenir biomédicamente a las personas para combatir el cambio climático.

22 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

Entre los disparates del año que termina, el de la ‘ingeniería humana’ descuella con luz propia. Idea no de ingeniero, sino de filósofo: intervenir biomédicamente a las personas para combatir el cambio climático. La estrategia consta de cuatro pasos: hacer seres humanos más chiquitos (pues los grandes, ¡gran descubrimiento!, consumen más). ¿Y cómo? Inyectándoles somatropina a los niños para que se les cierre, antes de que se estiren, el cartílago del crecimiento. Pero un mundo de enanoides no sería un mundo feliz si comen carne.

Entonces, la segunda idea consiste en inducir farmacológicamente la intolerancia a la carne mediante el uso terapéutico de la garrapata lone star. Así como lo oyen, y la idea es organizar una picazón masiva de garrapatas para que a los muchachitos se les inocule el carbohidrato alfagel y con ello empiecen a ser veganos desde chiquitos. Pero un mundo de enanitos veganos no sería tan perfecto si estos son antipáticos, egoístas y de mala leche. ¡Se les tiene! Dice la filosofía, por boca de este profeta: zamparles una buena dosis de oxitocina en el agua para que todos estén siempre alegres y con ello aumenten sus niveles de altruismo y se mejore la acción colectiva.

Dice la filosofía, por boca de este profeta: zamparles una buena dosis de oxitocina en el agua para que todos estén siempre alegres.

Cita estudios: Zak, 2007: sujetos a los que se administró oxitocina mostraron más disposición a compartir su dinero con desconocidos y a comportarse con mayor integridad. Tse y Bond, 2002: el uso del inhibidor de la recaptación de noradrenalina mejoró el compromiso social, la cooperación y redujo el egocentrismo.

El filósofo es optimista: recomendó, en entrevista a El País, que les inyecten oxitocina a los políticos antes de cada reunión, lo cual, en nuestro medio, produciría algo así como ‘La alegría de la ñoñomanía’. Y, por último, se dio cuenta de que una de las causas del cambio climático es el crecimiento de la población. Y su razonamiento le dio para pensar que la natalidad se puede controlar si las personas son más educadas, para lo cual propone usar potenciadores de las funciones cognitivas como el ritalin y el modafinil. Esta no es una columna de humor. El filósofo de la ingeniería humana se llama Matthew Liao, y dirige el centro de bioética de la Universidad de Nueva York.

Otrosí: como la ingeniería sí tiene mucho que aportar ante la crisis del clima, me referiré en la próxima a la ingeniería social. ¡Feliz Navidad!

MANUEL GUZMÁN HENNESSEY

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