Descarbonizar

Descarbonizar

Lo que hay que hacer es acelerar cambios de verdad hacia modos de prosperidad más sostenibles.

04 de junio 2020 , 09:25 p. m.

El concepto que iba a dominar la economía en la década que estamos era el de la descarbonización. Se había llegado al consenso científico de que en 2050, las economías no irían a depender de fuentes emisoras de carbono, sino de renovables; y que en otros sectores, como el agrícola, habría prácticas más sostenibles y una mejor relación con los ecosistemas. Hablo en pretérito imperfecto porque del coronavirus apenas vamos conociendo sus estragos. Nos tocará hacer la descarbonización en un contexto más difícil.

La década 2020-2030 sigue siendo la última oportunidad para detener la catástrofe climática anunciada no por los catastrofistas, sino por los científicos. Lo sabíamos desde hace, por lo menos, veinte años; por eso, la economía del mundo venía reduciendo su intensidad carbónica. Pero íbamos muy lento, a ritmo de 1,6 % desde el año 2000. Los científicos calcularon que para limitar el aumento de temperatura a 1,5 °C y evitar efectos devastadores peores que el covid-19, deberíamos reducir nuestra intensidad carbónica en 11,3 %. El peligro de que el virus nos haga perder el rumbo lo señaló la Agencia Internacional de la energía: “No deberíamos dejar que la crisis actual comprometa la transición hacia energías limpias”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cree que el Pacto Verde Europeo es la hoja de ruta para la recuperación económica. Señala dos ejes: la descarbonización y la digitalización. Esta es la respuesta rápida que Europa le está dando a la crisis. ¿Y nosotros? Parece que aún estamos en shock, especialmente el sector privado. Les cuento (quizá sirva de inspiración) quiénes conformaron, la semana pasada, la Green Recovery Alliance: gobiernos locales, directivos de grandes empresas, sindicatos, ONG y expertos. Entre otros: L’Oréal, Ikea, Renault, H&M, Banco Santander, BBVA, Iberdrola, Asociación Eólica Española. Uno quisiera ver a nuestros gremios promoviendo, ya, este tipo de acuerdos para la recuperación de la economía.

El Diálogo de Talanoa se propuso ayudar a que, entre todos, aumentemos la ambición de nuestra descarbonización. Mandar señales de que lo que haremos, cuando todo esto pase, es estimular el consumo y con ello aumentar (recuperar ‘lo perdido’) las emisiones es un error. Lo que hay que hacer es leer bien lo que está sucediendo: parar y pensar de nuevo. Acelerar cambios de verdad hacia modos de prosperidad más sostenibles.

Manuel Guzmán-Hennessey
@GuzmanHennessey

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