Si Joe Biden...

El daño que le hizo Trump al mundo es incalculable. Lo que pase allí nos seguirá afectando a todos.

14 de enero 2021 , 09:25 p. m.

Si Joe Biden interpreta bien el desafío que le espera, pasará a la historia como el presidente que maniobró, en el último momento posible, un tren a punto de despeñarse. Si no lo hace, no solo se despeñará EE. UU., sino que su sucesor ya no podrá maniobrar. El daño que le hizo Donald Trump al mundo es incalculable y en algunos casos, irreversible. Al frenar las políticas de transición de Obama condicionó la difícil maniobra de Biden y acercó peligrosamente al mundo hacia ese abismo que aquí escribo en forma de metáfora, pero que está plenamente documentado por la ciencia.

La década 2020-2030 ha sido señalada como la última oportunidad que tenemos para transformar la economía del carbono. Si uno analiza hoy las economías de China, EE. UU, la UE, India y Rusia (en ese orden), encontrará el 63 % de las emisiones totales de carbono. Pero si suma solo UE, EE. UU. y China, encuentra el 50 %. Entonces podría concluir que aquí está la mitad del problema y que bastaría un acuerdo entre estas partes para controlarlo. Pero el asunto es más complejo. Cuando miramos las emisiones per cápita encontramos que EE. UU. duplica con creces a China: 14,6 vs. 6,5. El problema es el estilo de vida. Y este es el desafío de Joe Biden: actuar simultáneamente en la reducción de las emisiones y en los estilos de vida. Su anuncio de que contactará a “las 100 naciones que más contaminen para que redoblemos nuestros esfuerzos para rebajar las emisiones” no es un buen comienzo, pues ese número (como otros que se dicen por estos días) suena más efectista (o voluntarista) que realista (y estratégico).

Si Biden le hubiera preguntado a John Kerry, probablemente este le habría contestado que no habría necesidad de hablar con tanta gente, sino concentrarse en los chinos y los europeos. Pero antes, mirar bien hacia adentro y hacer el Pacto Verde de Norteamérica para trabajar con los privados y las ciudades. Allí hay un enorme camino recorrido. Probablemente, Kerry le diría que si bien hay que aplaudir que el Fondo de Pensiones de Nueva York abandone sus acciones en combustibles fósiles en los próximos cinco años, hay que convencerlo de que venda sus participaciones en esas empresas, no en 2040 (como anunció), sino en 2030. Lo que pase en EE. UU. en la década que empieza nos afectará a todos. Hay que estar vigilantes. Deberíamos poder votar allí en 2024. El bisonte anda suelto.

Manuel Guzmán Hennessey@GuzmanHennessey

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