¿Cómo se va a lograr el 51 % de reducción de emisiones?

¿Cómo se va a lograr el 51 % de reducción de emisiones?

Si no nos ponemos a trabajar en serio todos, de manera ambiciosa y eficaz, haremos el oso global.

31 de diciembre 2020 , 09:25 p. m.

No puedo dudar que el presidente Duque sabe lo que implica la nueva meta de reducción de emisiones de carbono. Pasaremos de 20 por ciento, que es la meta actual, a 51 por ciento antes de 2030. El anuncio lo hizo el pasado 12 de diciembre en la Cumbre Climática, ante 80 jefes de Estado. Mi duda es otra: ¿cómo lo vamos a hacer? ¿Conoce el sector privado este desafío? ¿Tiene claro que esto no es un compromiso ambiental, sino económico? Quiero decir, abandonar la economía del carbono. Cambiar la dependencia de los ingresos públicos hoy dependientes de los combustibles fósiles por otras fuentes. Volver a hacer industria, pero hacerlo de otra manera. Modificar los patrones de producción y consumo; en fin, una transformación radical, sin precedentes, de gran alcance.

¿Tiene claro la sociedad (me pregunto) que se enfrentará a la década de la pospandemia con este nuevo reto? Me temo que no. He preguntado a dirigentes gremiales y empresarios si, por ejemplo, se adaptó la Estrategia de Transición energética 2050 a la nueva meta, lo cual implica duplicar (y un poco más) los planes de inversiones hasta 2020. Todos me dieron a entender, palabras más, que necesitaban un tiempo para entender y reaccionar. Después se metió la Navidad y eso adormece todo, aun semejante desafío. Pero ya es 1.o de enero. Dije en mi columna pasada que es una buena noticia para el país, pues responde a los llamados de la ciencia y nos pone a tono con los países líderes. Pero si no nos ponemos a trabajar en serio, todos y de manera ambiciosa, coordinada, eficaz, haremos el oso global.

No creo que sea la idea. Ahora bien, ¿esto es posible? Sí. Y el problema podría dividirse (simplificando un poco) en dos campos: los temas del ambiente (y los recursos naturales) y los de la economía. En ambiente, la meta implica al 62 por ciento de las emisiones y en la economía, al 38 por ciento. Ese 62 por ciento depende en buena medida de controlar la deforestación y transformar las prácticas agrícolas, ganaderas y de ocupación de las tierras. Y el 38 por ciento es descarbonización neta de la economía (generación eléctrica, movilidad, combustibles fósiles, industria, consumo). Sobre el primer campo han empezado a opinar los especialistas.

Sobre el segundo opino que una maniobra fiscal bien orientada permitiría al Gobierno dar a los mercados una señal de precio que corresponda a la externalidad negativa de las actividades asociadas a las emisiones de carbono. Ello sería la señal adecuada a productores, consumidores e inversionistas. El Presidente dijo, refiriéndose a la reforma tributaria en curso, que “más que una visión tributaria queremos una visión fiscal”. De acuerdo, pero ¿cómo?

Manuel Guzmán Hennessey@GuzmanHennessey

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