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Salto triple a la política

Salto triple a la política

En la política, usted se juega esa respetabilidad y ese cariño que le tiene Colombia.

22 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

La medallista olímpica colombiana Caterine Ibargüen, de 37 años, dio un salto triple a la política. Fue fichada por el partido de ‘la U’ y será cabeza de lista para Senado de la República. Hay opiniones divididas. No por ella, sino por la política, o por el Congreso, que en imagen positiva es medalla de cuero. Tiene más del 85 por ciento de imagen negativa.

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Decían unos comentarios que saltó al vacío, “a un lodazal”, “al estiércol de la política”, que es un aprovechamiento de su imagen por parte de ese partido. “No hagas eso, mi diosa de ébano”, dijo uno. “La cagaste, mi negra, al ir de la mano con Dilian”, decía otro. Y así. “Tiene mi voto. Solo los que estamos en el deporte sabemos lo jodido que es y lo importante de tener una voz que nos represente”, expresó uno positivo.

Yo también salto a opinar. Lo primero es que ella, como ciudadana, tiene todo el derecho constitucional a tener aspiraciones políticas. El político propone y el pueblo dispone. Así es la democracia. Pero la política aquí es muy difícil y está muy desprestigiada, porque es más bien oportunista y hay corrupción.

Muchos, con ese cuerpo de “dieta” parlamentaria, pegan unos saltos, no de 15,17 metros, sino de kilómetros. De un partido a otro, por ejemplo. En política hay salto largo, alto, catre, triple, con garrocha, salto de pértiga, o de Petriga, combinado, de precisión 360 grados, en U, giros a extrema izquierda y a extrema derecha, salto de tigre, de lagarto o de mico.

Usted, por mujer, afrodescendiente, admirada, triunfadora, tiene que ser una parlamentaria de alto rendimiento.

Pero, usted, nacida en Apartadó, un poco apartadá, como millones, se hizo paso a paso en el sector privado: donde se vive privado de casi todo. Así que sus hazañas fueron a base de coraje y esfuerzo.

El país la admira, la quiere y le agradece darle alegrías y buena imagen. Nunca olvidará ese oro, que aún brilla, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Ni la de plata, en Londres. Pero ahora llega a un escenario desconocido donde se legisla muchas veces en causa propia. Donde muchos llegan por oro y por plata. Recordemos que hace poco pidieron un nuevo salto alto en aumento de suelos y eso que ganan unos 35 melones al mes. Y acaban de eliminar la ley de garantías antes de las elecciones, que es abrir pistas a los corruptos.

Mientras tanto, millones ganan el mínimo, la mitad o menos de medio mínimo. Claro, también hay parlamentarios serios, que trabajan y llevan proyectos importantes y piensan en la gente. Entonces, ahí está el enorme reto, estimada Caterine, de pronto igual o más que una medalla olímpica. En la política, usted se juega esa respetabilidad y ese cariño que le tiene Colombia.

Usted, por mujer, afrodescendiente, admirada, triunfadora, tiene que ser una parlamentaria de alto rendimiento. Se puede convertir en la senadora de las negritudes y de la niñez; ser la esperanza de muchos. ¿No que se necesita sangre nueva en política? Ya lo dijo: “Quiero trabajar por ese niño que ve que a través del deporte pude conseguir sus metas”.

En el deporte y en la educación están el futuro de los pueblos. Hay millares de niños, como empezó usted, llenos de condiciones para ser atletas de élite, futbolistas, Freddys Rincones y Falcaos, Nairos y Egans, Happys Lora, Marianas Pajón, pero todos con poco futuro. Se necesitan escenarios deportivos completos, que los niños practiquen disciplinas desde la escuela, bien alimentados, pues la plata del PAE se la llevan el corrupto y su comPAE. La liga de fútbol femenino necesita más juego. Se requiere que vean a los talentos. Se necesita que los salvemos de las drogas y de los reclutadores de menores. Usted puede dar ese salto a la esperanza para muchos; usted, que sabe lo que es contar monedas para la lonchera, exija austeridad, humanidad y bondad. Si algo de esto logra, sin dejarse contaminar de los politiqueros, no la cagaste, mi negra.

LUIS NOÉ OCHOA
luioch@eltiempo.com

(Lea todas las columnas de Luis Noé Ochoa en EL TIEMPO, aquí)

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