Política a pico de botella

Política a pico de botella

Lo que pasó en el Congreso entre los senadores Petro y Uribe Vélez es vergonzoso. Y peligroso.

26 de abril 2019 , 07:00 p.m.

¿Para dónde llevan los políticos este país? es una pregunta de fondo, como dijo un tiburón. Y me la hizo un maestro de obra, al que llaman Trump, pues se la pasa levantado muros, y que no habla carretilla, pues, por lo que estamos viendo, es un interrogante muy difícil de responder.

Pero, en todo caso, pinta pa’ fracaso. No se ve un camino esperanzador, porque la polarización sigue enquistada en el alma de los dirigentes. Que, a su vez, tosen sin tapabocas, y el virus ya es nacional.

En la Semana Santa que acaba de terminar, todavía a Jesús no le sanan las heridas; el arzobispo de Cali, monseñor Jesús Darío Monsalve usted la patria, llamó a combatir la polarización porque “es un escenario peligroso para una nación herida, una nación que todavía tiene mucho riesgo de crueldad y de caer en el abismo de una guerra civil y una nueva violencia”. Sabias palabras... “No entendemos que hay que abrir espacios de interacción y diálogo”, agregó. Palabra de Dios.

Es mejor, mil veces, el que debate que el que dispara en el monte. Y que no dividan ni envenenen más el alma de la sociedad. Y que no se desprestigien más ellos mismos ni a la política, que da pena.

Sí, señor, monseñor. Esta es una nación herida, y los políticos le siguen echando sal con limón en las llagas. Lo que pasó el martespasado –ni te cases ni te emberraques– en el Congreso entre los senadores Gustavo Petro y Álvaro Uribe Vélez es vergonzoso. Y peligroso. Es un oso.

Durante el debate relacionado con las objeciones a la JEP, luego de un rifirrafe entre los dos, Petro sacó de casillas al senador Uribe porque dijo que le estaba poniendo “trabas filibusteras a la paz”. Pero le había dicho más. Filibustero era un pirata.

Pues Uribe, con esa majestad de expresidente que lleva sobre sus hombros, resolvió decir que prefería “ochenta veces al guerrillero en armas que al sicariato moral difamando”. Y, fuera de micrófono, soberbio, le decía “sicario, sicario, sicario”.

A eso hemos llegado, monseñor. Y en eso seguimos. Los líderes políticos continúan dando un espectáculo feo. En el recinto del Senado, con botella despicada, se ofende, se desafía, se tratan entre sí, de criminales o de sicarios. Es el que más ofenda; si lo veo, le doy en la cara, maaanito...

Tristemente, por ahora no escucharon sus palabras, monseñor: “Los invito a concertar un pacto de paz... tenemos la responsabilidad, sobre todo los dirigentes políticos y sociales, de hacer ese aprendizaje de la humildad para sentarnos al lado unos de los otros, escucharnos y tener la posibilidad de construir algo juntos”. ¿Será que veremos a Petro y a Uribe sentados, con humildad, construyendo algo juntos? Incluso amables: ‘Linda tu corbata’. ‘¿Y qué decir de tus Ferragamo?’. ‘¿Qué hacemos por la pobreza, por la paz?’. Difícil.

Mientras tanto, esta “nación herida” sigue sin esperanzas. Las Farc ya están en la política. Sus armas están fundidas. Pero hay zonas, como el bajo Cauca, por ejemplo, en donde las bandas criminales, ‘los Caparrapos’ y ‘los Gaitanistas’, y “guerrilleros en armas” se están matando, y están desplazando, traficando, extorsionando; y siembran coca y miedo. Y así es en el Catatumbo. Y los sicarios de verdad disparan contra exguerrilleros de las Farc. Ya mataron a un bebé de siete meses. Ocurrió el 14 de abril, en La Guajira; e hirieron a los padres, a quienes apuntaban. Hay miles de problemas en el campo, pobreza...

Yo –seguramente me llamarán hoy sicario de la pluma, si es que adivinan que maté un pollo para mi dieta– pienso, luego insisto, que aún no es tarde para que los políticos depongan las armas. Es mejor, mil veces, el que debate que el que dispara en el monte. Y que no dividan ni envenenen más el alma de la sociedad. Y que no se desprestigien más ellos mismos ni a la política, que da pena. Que luchen para que haya paz. Que no se siembren más odios, pues se cosecha violencia.

luioch@eltiempo.com

Sal de la rutina

Más de Luis Noé Ochoa

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.