Los peluqueros del Senado

Los peluqueros del Senado

Los mentirosos y marrulleros son otros. Muchas veces son los de más arriba, los políticos. 

03 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

El papa Francisco pidió esta semana a los peluqueros italianos no caer en la tentación del “chusmerío”. Es decir, del chisme, el ‘rumorini’, la habladuría. Lo hizo ante un grupo de estilistas, peluqueros y barberos del comité de San Martín de Porres, santo de los profesionales de la tijera, que peregrinaron a Roma.

Este es un oficio que viene de los griegos. Pero es más antiguo el chisme, según me contaron, pues nació con la humanidad. No es ‘rumorini’: la Biblia habla de él, y como para Colombia hoy: “El hombre perverso levanta contienda, el chismoso aparta a los amigos”. (Proverbios 16:28).

El Papa no se refiere solo a los barbieri; ya lo había dicho a todos los católicos. En varias ocasiones ha advertido sobre los males de la lengua caliente: “Las palabras matan”, ha repetido. Los queridos peluqueros son buenos conversadores, y mientras nos toman el pelo opinan de pobreza, costo de vida, fútbol y política; de la societá.

La mentira es moneda corriente. ¿Acaso no ganó, por poquito, el No en el plebiscito por los acuerdos de paz a base de mentiras, consejas, chusmerío, para llevar a los electores a votar emberracados?

Los mentirosos, marrulleros y del chusmerío son otros. Muchas veces son los de más arriba, no los piojos, sino los políticos, los que inventan, maquillan, insultan y dividen. Y odian. ¿Se imaginan a Uribe peluqueando a Santos? ¿Cómo lo dejaría?

El Papa ha condenado a chismosos, mentirosos, y hasta las mentadas de madre y “la agresión verbal a los demás”. Pero aquí no oyen al pontífice, no hay altura ni respeto.
Esta semana, el senador Ernesto Macías, durante las discusión de la peluqueada que Duque le quieren hacer a la ley estatutaria de la JEP, dejó escapar un “qué votación tan hijuep”... ¡ta, ta, ta!, diría el profe Jirafales. ¿JEPifio? No, es que esto es lo que hay.

La mentira es moneda corriente. ¿Acaso no ganó, por poquito, el No en el plebiscito por los acuerdos de paz a base de mentiras, consejas, chusmerío, para llevar a los electores a votar emberracados?

El expresidente Juan Manuel Santos recordó esta semana, durante la presentación de su libro La batalla por la paz en la Filbo, que el exprocurador Alejandro Ordóñez les aseguró a los propios obispos que los acuerdos eran peligrosos por contener una ideología de género que iba a afectar la unidad de las familias. ¡Y que le creyeron!

Me contaron que Santos dijo otra verdad: que las objeciones de Duque ya fueron rechazadas. Fue contundente en la Cámara y mayoría en Senado. Y algo más: “No es lógico ni consecuente que le quieran poner un palo en la rueda a la JEP y al mismo tiempo le exijan resultados”. Es como tusarla y luego pedirle que se haga moño. Qué genios.

El Gobierno y el Centro Democrático son estilistas, tienen su salón de belleza y a como dé lugar quieren trasquilar el acuerdo de paz, que estaba bien, con corte Humberto... de la Calle. Como a pesar del “olvido” de Macías para dilatar, y de objeciones de conciencia, no lo lograron, pasó a la Corte Constitucional.

Les tengo un chisme: la Corte, que ya lo aprobó, a pesar de que parece que han vuelto las chuzadas, con valor y lógica, dirá que todo está al pelo, que los 47 votos en Senado son mayoría. Y mandará el acuerdo, bien peinadito, a que firme el Presidente.

Es lo mejor. Y que el Presidente pueda gobernar, y la JEP trabaje a toda marcha, y todos vigilemos, eso sí, que se cumplan los acuerdos. Que haya la justicia pactada, verdad y reparación. Que no les tomen el pelo a las víctimas es lo clave.

Y que se dejen ya los celos de poder y se trabaje por la paz y la vida. Porque mientras el salón del Senado es de peluquería, 3.200 líderes sociales de casi todo el país vinieron a la plaza de toros a decir que ellos se juegan la vida solos y los están matando. Van más de 600, mientras al acuerdo de paz, en un penoso mechoneo, le tenían la navaja en el cuello. Desgaste inutile.

luioch@eltiempo.com

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