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La muerte del patrullero

La muerte del patrullero

La muerte de Edwin Caro y el bombardeo al Guaviare, dos casos polémicos entorno a la violencia.

12 de marzo 2021 , 09:32 p. m.

Popularmente se dice que “cada día trae su afán”. Tristemente aquí no es solo su afán, sino su tragedia, su drama, su dolor y su polémica. Quiere uno ponerle buen tono a la vida, pero como se dice manejando en Bogotá, no hay por dónde.

Esta semana trajo varios afanes polémicos. Y todo en torno de la violencia, la inseguridad y la muerte. El bombardeo en Guaviare, sobre un campamento del guerrillero disidente de las Farc ‘Gentil Duarte’, donde había menores de edad. Que no serían llevados gentilmente por Gentil, sino a la fuerza o engañados.

Dijo el ministro de Defensa que “los convierten en máquinas de guerra”. A los ministros toca decirles, como a los viejitos chocolateros: ‘Cuiden su lengua’. La muerte de los menores es muy dolorosa, pero hay que culpar primero a las guerrillas, que los llevan para enseñarles a matar o ponerlos de escudo. Hemos visto que muchos de los que por fin dejaron las armas, gracias al proceso de paz, no sabían leer, pero sabían disparar. Qué desgracia.

Hay que ver qué nos pasa como sociedad, qué oportunidades se les pueden ofrecer a la juventud, de la nacionalidad que sea, y a millares de desempleados.

Esto por los lados del Guaviare, pero, en la selva de cemento, en las ciudades, también se pierden vidas every day, como dicen los que estrenan título de inglés. Yes. Duele el caso del patrullero Edwin Caro Gómez, asesinado en el norte de Bogotá, cuando él y su compañero requirieron a dos sujetos para una requisa. Los hampones abrieron fuego.

Los delincuentes, uno de ellos dado de baja, son de nacionalidad venezolana. En Bogotá hay casi 400.000 personas del hermano país, la inmensa mayoría trabajadores, buena gente, alegres, que luchan honestamente y a quienes acogemos con respeto. Tenemos que ser solidarios con ellos, y jamás estigmatizarlos. Pero unos poquitos delinquen y toca perseguirlos por delincuentes, no por su nacionalidad.

Y, claro, hay polémicas, que siempre distraen. Yo pienso en el patrullero sacrificado en procura de prevenir el delito. Tal vez él y su compañero, David Carvajalino, hayan salvado la vida de una víctima de un fleteo o evitaron un asalto.

Edwin llevaba poco en la institución: “... hace más de un año ingresé a la escuela con una maleta que más que cargada con cosas materiales, venía cargada de muchos sueños y metas. Hoy se cumple ese primer sueño (…) en el camino aprendí demasiadas cosas (…), pero sobre todo me formé como un profesional. Este no es el final, este apenas es el comienzo de esas metas y sueños por cumplir. VERDE OLIVA”, había escrito en octubre pasado, en su cuenta de Face, como dicen los muchachos. Eso es orgullo de ser policía, es verse cabo, capitán, teniente, general, pero los delincuentes lo truncaron todo.

No pensamos mucho en las madres de los militares. Yo quería servir a la patria, pero no califiqué porque tenía el cerebro plano, y mamá no me vio jurar bandera. Doña Odilia Gómez, madre de Edwin, que Dios le dé consuelo y valor. Y paz y gratitud en la tumba de su Edwin alegre, ‘verde oliva’.

Gratitud también a nuestras Fuerzas Armadas, en medio de un país cuya violencia golpea más por todo lado y las bandas ilegales pagan por muertes de policías. Yo creo que más que polemizar hay que mirar qué nos espera con un desempleo altísimo, producto del covid, con unas bandas criminales urbanas y rurales, que ellos sí ofrecen ‘trabajo’ a los desesperados.

Bogotá ha atacado las bandas organizadas, que son un azote. Sigan every day y todo el año. Por ahí hay un chiste de que ataquen al microtráfico hasta dejarlos en la “olla”. Y la alcaldesa anunció nuevas medidas. Eso está bien, y que salga nuestro Ejército.
Pero hay que ver qué nos pasa como sociedad, qué oportunidades se les pueden ofrecer a la juventud, de la nacionalidad que sea, y a millares de desempleados. Es cosa del Gobierno Nacional también, que debe ayudar en “prevención y acción”.

Luis Noé Ochoa
luioch@eltiempo.com

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