Pidamos la vacuna

Ojalá llegue pronto a Colombia. El país compró 20 millones, creo que nos quedamos cortos. 

11 de diciembre 2020 , 09:25 p. m.

“Cómo nos cambia la vida”, cantaba, sin erizar a Amparo Grisales, el soldado William Domínguez, liberado por las Farc en 2009, y luego asesinado, en septiembre de 2011, en Bogotá. En estas fechas me vienen a la mente las víctimas de la guerra, militares y policías, queridos campesinos, así como secuestrados a los que les cambió la vida, o que ahora hacen falta entre los suyos. Valor. Y gracias a Dios, hace 4 años, se firmó la paz.

“Cómo nos cambia la vida”. Aunque el país sigue su marcha polarizado, sin acuerdos siquiera entre el Gobierno y su partido, que hace propuestas populistas. Se discute el mínimo, que, imagino, será el más mínimo de los mínimos; la corrupción continúa vivita y robando; por suerte, bajan los homicidios, pero hay zonas en donde la violencia asusta: ya la oveja bizca, ya el cordero manco, el líder asesinado, pero este es un diciembre muy distinto, hemos perdido los abrazos y la fiesta, y vemos más ojos llorosos que sonrisas.

Pero insisto, no perdamos el espíritu navideño, con todas las medidas de bioseguridad. Hay nostalgia y tristeza por los casi 40.000 seres que se ha llevado el covid-19, pero no nos apaguemos. Hay que adornar los hogares. Así se exagere, como en uno donde había adornos navideños en todo lado, inclusive en el baño, y cuando uno se bajaba los pantalones un papa Noel se burlaba: jojojojoooo.

Se dice que se comenzará aplicar en el primer trimestre. Amén. Y esperemos que no haya tráfico de influencias para que se las pongan primero unos; ni que haya muertos vacunados o cédulas adulteradas.

Esto cambió. Inclusive el sentido del lenguaje. Antes era bueno ser positivo, hoy da miedo. Recuerdo cuando se hablaba de la nueva ola, que fue una moda. Ahora da susto. La nueva ola ya está en Cartagena, Medellín, Cúcuta, Cali... El pico era algo emocionante, pero hoy produce temor y se puede malinterpretar. Casi me acusan de acoso, pues le dije a una bella mujer que si sentía que ya estábamos cerca del pico. Y eso que no le hablé de curvas.

De aquellas famosas pruebas de amor, o las pruebas Pisa, pasamos a las pruebas PCR, o las de antígeno. Como a los carros, nos revisan cómo andamos de transmisión, si estamos contaminando. Menos mal el hisopo que nos meten es por la nariz y no por el exosto.

Lo único que nos salva es la vacuna. Fue una luz de esperanza esa imagen de Margaret Keenan, de 90 years, recibiendo, el martes –ni te cases ni te inyectes– la primera dosis en el Reino Unido. ¿“Qué sentirá uno, aparte del chuzón”?, me dijo una amiga. Emoción y alegría, le dije.

Lo real es que la vacunación es un hecho. Rusia también la está aplicando. Y todo indica que en Estados Unidos le dan el okey. Ojalá empiecen ya allá la aplicación masiva, pues por la irresponsabilidad de Trump mueren hoy 3.000 personas diarias por covid y ya han fallecido 290.000.

Y que llegue pronto a Colombia, que compró 20 millones, por ahora, pero Chile aseguró 84 millones –de pronto nos mandan inoculado a Reinaldo Rueda–. Argentina adquirió 54 millones. Nos quedamos cortos. Así que nuestro país debe actuar con rapidez. Se dice que se comenzará aplicar en el primer trimestre, o a comienzos de abril. Amén. Y esperemos que no haya tráfico de influencias para que se las pongan primero unos; ni que haya muertos vacunados, cédulas adulteradas. Así es aquí.

Por lo pronto, cuidémonos, pues uno ve tumultos, sin tu multa, con el tapabocas de bufanda. A veces priman intereses. ¿Cómo así que unos jugadores del Junior jugaron con síntomas? Errrdaa, como dicen en Curramba, eso es irresponsable.

Que haya natilla y buñuelos en casa, novenas virtuales, pero nada de grandes reuniones. Y pidamos al Niño Dios la vacuna, 50 millones; pidamos nuevos empleos, que a los corruptos les regalen autos de detención; pidamos salud y protección para todos, pues el covid está ahí afuera, y hay peligro de que el año entrante la reunión sea incompleta. Por eso, no nos relajemos.

Luis Noé Ochoa
luioch@eltiempo.com

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