Acepte ayuda, Presidente

Acepte ayuda, Presidente

¿Se imaginan a Santos, Uribe, Duque, Humberto de la Calle y Timochenko hablando de paz?

12 de febrero 2021 , 09:25 p. m.

Estos días de atortole y lagrimones, recuerdo al maestro León de Greiff cuando pensando en los amigos muertos dijo: “Señora Muerte que se va llevando / todo lo bueno que en nosotros topa!… / Solos –en un rincón– vamos quedando”.
En un rincón estamos quedando, asustados y dolidos, porque se han ido seres queridos. Se los ha llevado el ‘coronavivos’ (ya van aquí 56.983). Y las vacunas parecen venir con gotero. ¿Apenas 7.600 en la primera dosis para Bogotá? ¿4.400 para Cali, ve? ¿1.250 para Barranquilla? Echeee. Siente uno que estaba esperando almuerzo y le dan un pasabocas, pero, vamos a empezar y esperemos que pronto venga un buen cargamento, como decía un mafioso gringo.

Pero la pandemia de la violencia le sigue ayudando sin cesar a la muerte. Conmueve Buenaventura. Este puerto del Pacífico, de gente alegre, de futbolistas: Delio ‘Maravilla’ Gamboa, Fredy Rincón, ‘Tren’ Valencia, Juanito Moreno... de músicos como el grande y valeroso Yuri Buenaventura, precisamente. “El guerrero dice que estas lágrimas son la risa del mañana que me espera”, canta él. Ojalá, maestro. En fin, es ciudad de colombianos berracos, laboriosos, que hoy están siendo víctimas de la violencia porque algunos, en lugar de un balón, o de unos timbales, han tomado las pistolas y las ‘metras’. Hasta el miércoles pasado, y esperemos que ahí haya parado, iban 22 homicidios y 11 desaparecidos este año.

Y el desplazamiento es otra desgracia. Cada vez que una familia tenga que dejar su hogar y salir con una maleta llena de miedo, rabia e incertidumbre es una tragedia. Muchas tragedias. Ya son centenares las familias que han sido desplazadas. El defensor del Pueblo, Carlos Camargo, teme, además, que puedan regresar las ‘casas de pique’.

Hay que rodear a Buenaventura, hay que llevarle Estado: es decir, justicia, seguridad, fuentes de empleo, deporte, arte. A ver si es un puerto de paz.

Hay unas bandas tristemente con nombres que podrían ser musicales, ‘la Local’, ‘los Shotas’, ‘los Espartanos’, pero son criminales que andan en guerra y matan por deporte, por el negocio sucio de la droga y el odio.

Es, en medio de todo, una señal de esperanza la cadena humana de coraje, de 22 kilómetros, organizada por monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de esa ciudad, como rechazo a la violencia. La cadena humana debe partir desde la Casa de Nariño. Hay que rodear a Buenaventura, hay que llevarle Estado: es decir, justicia, seguridad, fuentes de empleo, deporte, arte. A ver si es un puerto de paz.

“Sin saber que existías, te adoraba”, dice un bolero que yo le cantaba a la que manda en mis sentimientos. A la que le decía estrella de la mañana, puerta de los profetas, rosa mística, torre de marfil, Virgen fiel, hasta que descubrió que eran las letanías. Arca de la alianza tiene que ser Buenaventura.

Y este es otro reto para el presidente Duque, que tiene muchos en orden público, y ojalá se deje ayudar, pues otro motivo de esperanza es el llamado que hizo Santos al proponer una reunión con el mandatario y Timochenko con el fin de discutir la implementación de los acuerdos de paz. Que es una paz para todo el país.

Pero la pa’, como dicen en el Pacífico, es un desafío más amplio, pues no solo matan casi a diario reinsertados, sino líderes sociales. Y en casos como el de Buenaventura urgen acciones. Es decir, el orden público va en picada. ¿Se imaginan a Santos, Uribe, Duque, el general Naranjo, Humberto de la Calle, Timochenko hablando de estrategias para recuperar el orden y salvar vidas?

Acepte, Presidente. Almuercen, pero que no haya ají ni ácido. Que haya frutos rojos con aroma de paz y un pollo con salsa a la Yuri. Y que se hable de reconciliación, de estrategia contra los violentos, que matan como el covid, y a lo mejor entre ustedes descubren una vacuna.

Y a ver si se enteran los políticos, que por ahora están haciendo alianzas, pero no vemos que presenten propuestas.

Luis Noé Ochoa
luioch@eltiempo.com

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