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Coherencia

Coherencia

Ser coherente resulta casi imposible para los seres humanos, especialmente para los políticos.

13 de abril 2021 , 03:50 p. m.

En casa de herrero, cuchara de palo. Este refrán que tanto hemos escuchado y utilizado es realmente una paradoja muy acentuada en nuestras vidas.

Cada uno de nosotros, en nuestras diferentes profesiones, muchas veces caemos en el error de enfocarnos demasiado en determinadas situaciones o acciones que creemos son lo mejor para las personas a quienes las dirigimos, olvidando aplicarlas en nuestra propia existencia. Encontramos esta singularidad en cualquier escenario de la vida, en las empresas y especialmente en la política.

Hace un par de semanas, la alcaldesa de Bogotá fue objeto de innumerables y variadas críticas por haberse ido de vacaciones en pleno pico de la pandemia en Bogotá, y no es para menos. Su discurso ha sido enfático y categórico en condenar a quienes han violado las normas que se han implementado para disminuir el riesgo de contagio del covid-19; no obstante, pareciera que dichas arengas no aplican para su vida personal.

En igual sentido, encontramos la situación que se presentó con el nombramiento de Bibiana Taboada como nueva codirectora del Banco de la República de Colombia, quien hasta el momento era un personaje totalmente desconocido para la vida política; sin embargo, es la hija de la actual embajadora ante la ONU, Alicia Arango, figura pública muy reconocida en nuestro país por ser una de las ‘consentidas’ del actual presidente Iván Duque y quien, además, hace un tiempo había expresado en una de sus alocuciones que “el Presidente en un discurso público, en donde estaban los niños acompañándolo dijo: ‘Y aquí se acabará la mermelada en este país, no habrá más mermelada para nadie’ ”. Resulta hasta un poco ofensivo con los colombianos que nos digan esto. ¿Será acaso que la mermelada de la que hablaba la exministra Arango no aplica para su hija? ¿Cumple realmente la señora Bibiana con la experiencia requerida? o ¿su nombramiento obedece netamente a su filiación?

Por otra parte, en Colombia nos encontramos —yo personalmente— a gusto y con ambiente de regocijo por la llegada y puesta en marcha de la vacunación contra el covid-19. No obstante, resulta contradictorio que el Gobierno Nacional reiteradamente pida no hacer política con las vacunas, pero parecen youtubers haciendo show con este tema. No se había visto antes un despliegue más grande de medios para mostrar cómo, cuándo y en qué llegaron, a dónde se enviaron y a quiénes se les ha aplicado. Ahora bien, ¿en serio no están haciendo política con las vacunas? ¿Acaso la selfie de la llegada de aquellas y la frase “le cumplimos a Colombia” no lo es, por demás, muy populista?

La coherencia siempre ha sido una virtud que se nos ha impuesto desde que estábamos en el colegio, incluso es un estandarte de las relaciones afectivas: ‘si lo dijiste, ¿por qué no lo cumpliste?’. Sin embargo, ser coherente de manera tajante resulta casi imposible para nosotros los seres humanos, especialmente para los políticos. Pero, sin duda, debemos cada día buscar que nuestras acciones realmente concuerden con nuestros discursos y luchar contra ese hedonismo ególatra que hoy en día nos domina.

Soy un admirador de las personas que están orgullosas de sí mismas por quienes son y por cómo lo han conseguido, pues considero el orgullo como una virtud y no como un defecto; ahora bien, lo que habría de evitarse es la soberbia, y es sobre esta línea delgada donde debemos ubicarnos y con respeto analizarnos, para, de esta manera, aceptar cuando nuestros actos distan de lo que predicamos.

Personalmente, concuerdo y elogio la labor que ha venido ejerciendo tanto la Dra. Claudia López como el Gobierno Nacional; sin embargo, los actos antes mencionados son un atropello fehaciente a la tan anhelada virtud de la que hemos estado hablando, parece, incluso, que intentaran a toda costa ir en su contra y repudiarla. Por favor, si bien la labor de gobernar no es fácil, intenten no hacerla peyorativa.

¿Será entonces la coherencia una virtud realmente difícil de practicar? ¡Parece que sí! De lo que no hay duda es de que debemos intentar alcanzarla, de lo contrario caeríamos todos en el narcisismo puro que expresa el gran poeta neoyorquino Walt Whitman en su poema Song of Myself: “¿Me contradigo? ¡Muy bien! si me contradigo, ¡Soy grande, contengo multitudes!”.

Luis Felipe Gómez Ávila

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