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Intensa agenda internacional

Intensa agenda internacional

La pandemia nos hizo retroceder, pero la intensidad de la recuperación es más fuerte de lo esperado.

23 de octubre 2021 , 10:33 p. m.

Los tiempos en que junto a la palma de cera, árbol nacional salvado del Bogotazo, nos parábamos en el patio de San Carlos a ver pasar al secretario de Estado de los EE. UU. rumbo a Brasilia, Buenos Aires y México, han quedado atrás. Para bien, porque en medio del caos latinoamericano y de los populismos, Colombia con sus limitaciones brilla como un sistema estable que produce resultados.

Lo vemos en salud, en educación, en infraestructura, género, reducción de la pobreza y atención de la primera infancia. Avanzamos en normatividad para el medio ambiente y para los derechos reproductivos; asimismo en los procedimientos para evitar un final de la vida sin curación, demasiado doloroso y prolongado. Hemos agrandado nuestro PIB por habitante y mejorado el índice de Gini. La pandemia nos hizo retroceder, pero la intensidad de la recuperación es más fuerte de lo esperado, con la salvedad del recalentamiento de las cadenas de valor y de logística. El empleo ha mejorado y hoy es difícil encontrar mano de obra rural. También hemos hecho más de lo debido en la crisis migratoria de Venezuela y de Haití, con costos enormes no compensados internacionalmente.

Para mal, porque los lunares que tenemos en equidad, seguridad, corrupción, deforestación, cultivos ilícitos e implementación de los acuerdos de paz nos debilitan el liderazgo regional que deberíamos ejercer por tamaño y estabilidad. También pesa no tener relaciones fluidas con La Habana y su síndrome, y carecer de todo hilo de contacto con Caracas; son sistemas distintos al nuestro, no los queremos para Colombia, pero en el mundo global hay que saber convivir con quienes influyen en nuestros intereses. Venezuela se caldea con la extradición de Saab, haciendo más peligroso el ambiente en Caracas y en la frontera. Es una liebre que puede saltar; debemos estar preparados, más si no se ven nuevos canales de contacto. Nos interesa que reinicien los diálogos en México y lo que cante Saab. Debemos reconocer que con petróleo a ochenta y cinco dólares y subiendo, Maduro adquiere nuevo aire adentro; no es para hacer negocios y menos invertir, de eso estamos lejos, pero sí habrá menor inestabilidad, menos hambre y por ende menos migración atada a las dificultades materiales de las familias. Las otras, las de la libertad, se mantendrán. La capacidad militar aumentará.

Me parece positiva la intensidad de la diplomacia presidencial. Aunque la foto con Bolsonaro no luce, es necesaria por la frontera común y el tamaño de Brasil y de su empresariado; la estabilidad y el virus dejan mucho que desear. La visita a Perú fue conveniente a pesar de que Castillo pueda terminar mal. A Ecuador, vecino clave muy parecido a nosotros, igualmente. A España, para Colombia puerta de Europa y aliado en la paz, y Venezuela porque nos entiende un poco mejor, hay que ir. Y a la banca multilateral también, porque plata vamos a necesitar.

El Presidente ha realizado 31 visitas al exterior. Lleva 7 este año, con intención de más hasta el 2022. Hemos recibido jefes de Estado, cancilleres y funcionarios multilaterales en la pandemia. De EE. UU. han venido responsables de agencias como CIA, FBI, Comando Sur, Consejo Nacional de Seguridad, DEA y Seguridad Interna, Estado, entre otras. Esta semana vinieron el secretario de Estado Blinken, oficiales de la NSA. La agenda: migración, DD. HH., paz, vacunas, seguridad y nuevo plan antidrogas; pero también se habló del más importante asunto de largo plazo: la influencia de China en América y la iniciativa de EE. UU. para balancear la nueva Ruta de la Seda. Se revivió la Instancia de Alto Nivel enterrada por Trump, en la que Blinken había participado en 2016 y hasta hubo cumbre de cancilleres para la migración. ¿Resucitaron las relaciones con EE. UU.? Entonces sí estaban muertas…

Con tesón en la política exterior y con los acuerdos de paz logramos, en lo que va de este siglo XXI, que nos tengan en cuenta. Si nos uniéramos, podríamos liderar.

LUIS CARLOS VILLEGAS

(Lea todas las columnas de Luis Carlos Villegas en EL TIEMPO, aquí).

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