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El error de creerse por encima de los acuerdos de paz

El error de creerse por encima de los acuerdos de paz

A lo mejor, como Trump, Boris Johnson crea el problema y lo arregla él mismo. 

En enero, a dos semanas del retiro británico de la UE, Boris Johnson trinó: “Este será un año fantástico para el Reino Unido”. Pasados ocho meses, los vaticinios del primer ministro (PM) han fallado: no hay acuerdo de salida de la UE; no hay perspectivas de TLC con los Estados Unidos; la aspiración escocesa a la independencia crece; la unidad irlandesa es cada día menos lejana; y, por el desempleo, la recesión y el mal manejo del virus, que él mismo padeció, la favorabilidad de Johnson baja 25 puntos, al cenagoso 30 %. El panorama se agravó cuando un ministro reconoció que se aprobará este mes una legislación de transición del brexit que “romperá el derecho internacional...”.

En efecto, la ley Internal Market Bill, de ser aprobada, traerá cláusulas que violan lo establecido en el Acuerdo del Viernes Santo, suscrito por las partes en conflicto en Irlanda del Norte, de un lado, y por el Reino Unido y la República de Irlanda, de otro, el 10 de abril del 98.

Gran participación tuvieron Bill Clinton y el senador demócrata George Mitchell; Tony Blair, PM laborista, hizo historia al aceptar por primera vez interlocución con Sinn Féin, partido afín al Ira; Gerry Adams, líder de Sinn Féin, fue el primero en ser aceptado como vocero ante los unionistas republicanos irlandeses, liderados por David Timble, y atrajo a los más radicales; John Hume, católico, laborista y socialdemócrata, impulsó el apoyo de EE. UU.; Bertie Ahern cumplió bien su papel de PM de Irlanda.

El Acuerdo del Viernes Santo puso fin a 25 años de conflicto armado, abriendo la posibilidad de que las partes compartieran gobierno, una especie de Frente Nacional en el Atlántico Norte, y abrió el escenario de cooperación entre Irlanda y el Reino Unido al de la Unión Europea toda, permitiendo, incluso, mayor integración económica y social entre el sur y el norte de la isla, sin frontera dura, pues los puestos de seguridad y migración fueron levantados poco tiempo después del tratado.

Hace más de 22 años fue aquel Viernes Santo. El acuerdo, lejos de la perfección, trajo paz progresiva a miles de familias irlandesas e inglesas que se habían enfrentado con armas y terrorismo; una paz para el género humano. Las bajas, como siempre, fueron de jóvenes de las fuerzas de seguridad y civiles. Cuando acompañé al presidente Santos a Belfast, en noviembre de 2016, para conocer los centros de integración ciudadana creados para la consolidación de la paz, se nos hablaba con optimismo de la creciente integración en las zonas otrora devastadas por la violencia. Nadie temía daños por el referendo con el que triunfó por poco, en junio, el retiro británico de la UE. En Irlanda del Norte ganaron de lejos los que desde todos los bandos pedían no abandonar la Unión, pero las mayorías imponían el inicio del brexit.

La incertidumbre que lo rodea provoca ahora la reapertura de temas riesgosísimos: la soberanía del territorio irlandés, su división norte-sur, una frontera dura con puestos militares de defensa fronteriza y de control de migración, y cero cooperación anglo-irlandesa por la vía de la UE. Esto viola el Acuerdo del Viernes Santo y reaviva los ánimos de partida del Reino Unido no solo de Irlanda del Norte, sino de Escocia. Como Marroquín, ¡Johnson recibe una Britannia y devolvería tres! Además, retardará la historia en materia de paz.

A pocas semanas de un posible cambio de escenario en Washington, Joe Biden y Nancy Pelosi han advertido que de violar la paz, el Reino Unido no tendrá TLC con EE. UU. Bruselas apelará a todo instrumento para evitarlo o retaliar. Johnson y sus tuits en caliente, ¡a exportar a las Malvinas y sin fiestas de Navidad!

A lo mejor, como Trump, Johnson crea el problema y lo arregla él mismo. Pero queda claro que, cuando se inscribe en el derecho internacional, la paz no puede hacerse trizas porque es del mundo. Y el mundo observa, apunta y reacciona.

Luis Carlos Villegas

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