Víspera de mucho

Víspera de mucho

En Bogotá merece ser elegido quien tenga mejores cualidades, conocimiento de la ciudad y experiencia

25 de octubre 2019 , 08:14 p.m.

Gracias al intenso trabajo de los periodistas, que en todos los rincones de Colombia investigaron el desarrollo de las campañas regionales para elegir servidores públicos, quedó comprobado que la corrupción sigue haciendo su agosto, que hay candidatos buscados por la justicia, que circuló a rodo el dinero narco, que no todos los jurados de votación son confiables. En un ambiente tan confuso, es importante mirar bien por quién votar. Y salir a votar por los buenos ciudadanos.

Siempre he pensado que el voto debería ser obligatorio. Pero, como otra cosa piensan los que mandan, salir a votar es una decisión personal. Es una responsabilidad que, por pereza o por indiferencia, muchos no ejercen. Pero generalmente son ellos los primeros en protestar cuando las cosas no funcionan. En vísperas de elecciones, siempre recuerdo una frase que no sé quién la dijo: “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”.

En Bogotá, en donde el alcalde mayor es, después del Presidente de la república, el funcionario más importante del país, merece ser elegido quien tenga mejores cualidades, preparación, conocimiento de la ciudad y experiencia. A quien, en los muchos debates, haya demostrado que sí conoce la ciudad y sus circunstancias, a quien reconoce lo bueno que han hecho anteriores alcaldes, a quien haya hecho propuestas sean válidas y realizables. Pues, a menudo, en el fragor de la campaña, para ganar adeptos los candidatos proponen el oro y el moro, y después no salen con nada. O algo peor: causan desastres. Como los causó Samuel Moreno, elegido por quienes le creyeron que haría el metro. No hubo el anunciado metro, de ñapa dejó la ciudad destrozada, y él terminó en la cárcel por ladrón. Luego llegó Gustavo Petro, quien, por dedicarse a cuadrar su candidatura presidencial, y aquí la cuadró, descuidó sus deberes con la ciudad. Y parece que dejó deudas pendientes.

Siempre he pensado que el voto debería ser obligatorio. Pero, como otra cosa piensan los que mandan, salir a votar es una decisión personal

Claudia López, Carlos Fernando Galán, Miguel Uribe son buenos candidatos para reemplazar a Enrique Peñalosa, el alcalde más criticado por su manera de ser. Por esa circunstancia se han desconocido las grandes obras que ha hecho y las que deja iniciadas. Pero Miguel Uribe, su exsecretario de Gobierno, quien se ha promovido como coautor de todo lo bueno que ha hecho Peñalosa, se considera por eso mismo el candidato apropiado para sucederlo. No obstante, me parece que su prepotencia no le ha servido para convencer a los votantes. Y, con perdón de las empresas de publicidad, la ostentosa publicidad que pagó la campaña Uribe –cuatro primeras páginas en EL TIEMPO–, algo que nadie nunca había hecho, por ostentosa y desproporcionada, no sirvió para atraer a mayor número de votantes, como lo han demostrado las encuestas. A Uribe lo sobrepasó Hollman Morris.

En cuanto a Claudia López, llena de cualidades y buenas propuestas, su ánimo tan beligerante, tan combativo ha servido para atizar la destructiva polarización. En cambio, Carlos Fernando Galán se ha distinguido por su serenidad, su ecuanimidad, su espíritu constructivo. A lo largo de sus diversas actividades –director de partido, concejal, senador– ha demostrado ser íntegro, comprensivo, constructivo. Es un político de una sola pieza. Cuando fue director de Cambio Radical y su partido comenzó a avalar ciudadanos que tenían pésimos antecedentes, no vaciló en retirarse. Sin partido, para respaldar su candidatura se dedicó a recoger firmas. Consiguió 170.000, o más. Y a lo largo de la campaña, su candidatura es la que va punteando. Tanto por sus buenas propuestas como por su talante acogedor y constructivo.

En el debate de EL TIEMPO, moderado por el director Roberto Pombo, durante el cual los candidatos tuvieron tiempo para responder sin afán numerosas preguntas, Galán dijo algo que vale la pena recordar: “Un líder debe tener la capacidad de recibir las críticas y corregir. He propuesto un liderazgo positivo, porque tengo la convicción de que parte de los problemas no resueltos es por cuenta de la polarización radical”.

lucynietods@gmail.com

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