Sin rumbo fijo

Sin rumbo fijo

Mientras el caso Santrich continúa en suspenso, hay que meterles corriente a las próximas elecciones

05 de julio 2019 , 07:00 p.m.

A solo tres meses de las elecciones regionales, los ciudadanos del montón no sabemos para dónde vamos. Con un gobierno que solo tiene un 29 por ciento de aprobación; con un Congreso que, salvo oportuno cambio de presidentes, cerró sesiones con lamentables resultados, y con un siempre incompleto Poder Judicial, que dicta sentencias incomprensibles, el porvenir de los colombianos se ve oscuro por dondequiera que se mire. Lo único claro es que no existe un rumbo fijo.

En medio de esta incertidumbre, Jesús Santrich cogió camino. Medio ciego, incapaz de caminar solo, el tipo burló su esquema de seguridad y, a medianoche, después de dejar paternal misiva – “Viajo a Valledupar a visitar a mi hijo”–, saltó por una ventana y desapareció de la escena. Nunca llegó a donde el hijo y, de paso, dejó metido al cura Bernardo Hoyos, quien le tenía preparada en Barranquilla una apoteósica recepción. Por TV se mostró después su posible ingreso a Venezuela, tal vez para reunirse con Iván Márquez, su compinche. Ese par de sujetos, además de violar la palabra empeñada, todo lo han traicionado: el acuerdo de paz, la JEP, sus compañeros del partido.

Por lo pronto, urge saber quién apoyó la huida de Santrich, puesto que él solo no puede dar ni un brinco. Y habría que trancar, como sea, los 14 millones de pesos que tendría que girarle el pagador del Congreso por haber estado unas horas en una comisión de la Cámara. Los impuestos que pagan los ciudadanos no se pueden derrochar de esa manera, y menos en un individuo que no ha hecho más que burlarse de la JEP, del Poder Judicial, de las instituciones y de los colombianos. Y al que, además, lo reclaman la justicia colombiana y la norteamericana.

Porque Santrich, tan audaz y tan sobrado, está solicitado en extradición por tribunales de justicia gringos porque planeaba enviar 10 toneladas de droga a ese país. El bandido Marlon Marín, sobrino de Iván Márquez, ya extraditado por esa misma razón, declaró ante autoridades de Estados Unidos que Santrich sí tenía que ver con el proyecto de exportar droga a EE. UU. Por lo tanto, ante la perspectiva de ser extraditado, el hombre tomó las de Villadiego. Antes, cuando estuvo en ese peligro, trató de suicidarse. Ahora, escondido en otro país, en compañía de Iván Márquez, el primer gran traidor del acuerdo de paz, evita que lo detengan. Por eso no creo que el hombre se presente el 9 de julio a una cita con la justicia colombiana.

Mientras el caso Santrich continúa en suspenso, hay que meterles corriente a las próximas elecciones. No se puede olvidar que a base de campañas tramposas se ha logrado confundir a los votantes, ni que, a base de engaños, mentiras y falsas ofertas, muchos corruptos han conseguido llegar a ser gobernadores o alcaldes. Por eso es bueno repasar el pasado para tener en cuenta que en muchas ciudades y departamentos, sus alcaldes o sus gobernadores han terminado entre rejas. En Bogotá, sin ir más lejos, está detenido desde hace varios años, en una estación de policía, el exalcalde Samuel Moreno. También lo están el exgobernador de Cundinamarca Álvaro Cruz y su señora esposa. Él, en una prisión; ella tiene la casa por cárcel.

En esto de las elecciones, lo malo es que los vivos, que no siempre son los mejores ciudadanos, siempre se mueven más, y se mueven con tiempo. Por lo tanto, no hay que buscar que la gente salga a votar confundida, o emberracada, sino que salga a votar a conciencia y, ante todo, bien informada.

En esta ocasión, cuando hay tanta incertidumbre, pero también tantas y tan diferentes ambiciones, lo principal es estar realmente bien informados para votar con conocimiento de causa. Con su voto, el ciudadano participa en el desarrollo de la democracia. Votar no es solo un derecho. Creo que debería ser una obligación. Porque, como nos lo recuerdan en vísperas de cualquiera elección: ‘Los malos candidatos son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan’.

lucynietods@gmail.com

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