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¿Quién responde por este desastre?

¿Quién responde por este desastre?

¿Amargarle la vida a la gente y arruinar tantos empresarios cómo beneficia la causa del paro?

18 de junio 2021 , 09:30 p. m.

Costosa, peligrosa y descomunal estupidez fue haber convocado un paro nacional cuando el país estaba al tope de una devastadora pandemia. Echar a las calles a unas turbas alborotadas, cuando la recomendación de los médicos es no mezclarse, no exponerse, salir de la casa lo menos posible, para evitar contactos que pueden degenerar en contagios, fue una solemne barbaridad que ha llegado a convertirse en una ola de criminalidad y de desastres, como lo hemos visto a lo largo de más de 45 días de parálisis nacional. En medio de tantas locuras y de tantos desastres, ¿qué puede contribuir a mejorar la situación de la juventud colombiana? Todo ha sido desastroso. Solo nos ha dejado destrucción, muertos y heridos.

Lo que hemos visto a lo largo de esta costosa y peligrosa parálisis nacional ha sido vandalismo, destrucción, incendios, bloqueos, plantones. Largas filas de camiones cargados de productos alimenticios varados en las carreteras, debido a los bloqueos. Son toneladas de alimentos perdidos, ríos de leche derramada. Es pérdida general para los agricultores, para los camioneros, para los vendedores de Corabastos y de las tiendas y mercados de ciudades y pueblos. Es desabastecimiento de mercados chicos y grandes. Es pagar el doble por los pocos productos agrícolas que los huelguistas dejan entrar. ¿Amargarle la vida a tanta gente y arruinar a tantos pequeños y grandes empresarios de qué manera beneficia la causa de los promotores del paro?

Todas las medidas tomadas y todas las restricciones ordenadas por ellos perjudican a la población en general y, de paso, también a los huelguistas y a sus familias. Luego les sale lo roto por lo descosido, como dicen los sastres. Pero con tal de causar perjuicios, de amargarle la vida a la ciudadanía, todas las restricciones y trabas impuestas por los huelguistas se justifican. Pero nada de eso contribuye a mejorar la situación de las juventudes, nada de esto les puede servir para abrir nuevas puertas. Estas destructivas manifestaciones callejeras, estas parálisis obligadas no han hecho más que empeorar la situación de millones de colombianos que necesitan trabajar para comprar el pan de cada día.

¿Amargarle la vida
a tanta gente y arruinar a tantos pequeños y grandes empresarios de
qué manera beneficia la causa de los promotores
del paro?

Pero, lo cierto es que el paro no fue promovido por representantes de las juventudes, sino por las organizaciones sindicales, como acaba de certificarlo en EL TIEMPO, 13 de junio, el señor Nelson Alarcón, vocero de la Federación Colombiana de Educadores, Fecode. Alarcón aclaró que las juventudes van por un lado y ellos van por otro. “Tenemos que robustecer el movimiento. Esto es de largo aliento. Es para seguir mucho más allá… para derrotar a la ultraderecha y llegar al poder en 2022”.

Aunque durante estos largo días de parálisis nacional, poco se ha oído la voz del presidente Iván Duque, las declaraciones del vocero de Fecode, parece que lo sacaron de casillas, y así reaccionó: “Lamentable y vergonzoso… que personas desfachatadas pretendan justificar… la vulneración de los derechos con argumentos políticos y pretensiones electorales… y, además, pretendan decir que esto es la antesala de 2022”.

Antes de Nelson Alarcón, la voz cantante de los sindicatos, ha sido el señor Francisco Maltés, presidente de la CUT, Central Unitaria de Trabajadores, presidente del Comité que convocó al país al paro general y quien ha manejado las conversaciones de los huelguistas con el Gobierno. En esta movida, al presidente Iván Duque le quedó mal no asumir él la tarea, sino más bien trasladarla a sus subalternos. En todo caso, las conversaciones siguen estancadas. Tal vez, porque donde manda capitán no manda marinero.

El Comité del paro, manejado por Maltés, ha sido intransigente. Como a todo se opone y nada le conviene, tras tantos días de paro, el país sigue perdiendo y la causa juvenil ni siquiera se nombra. Tarde hemos sabido que en el paro han pesado más las aspiraciones de los sindicalistas que los problemas de las juventudes. Contemplando el devastador espectáculo, con $ 11,9 billones de impacto económico negativo, uno se pregunta: ¿para dónde vamos? ¿Este país quién lo maneja?

LUCY NIETO DE SAMPER
lucynietods@gmail.com

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