¿Por fin un gran proyecto?

¿Por fin un gran proyecto?

Sembrar 180 millones de árboles requiere tiempo, dinero y programas que involucren a los ciudadanos.

14 de febrero 2020 , 08:25 p.m.

Como dice el notable ambientalista Manuel Rodríguez, la propuesta del presidente Duque en Davos, sembrar de aquí a 2022 180 millones de árboles, representa la mitad de la meta fijada por el Plan Nacional de Desarrollo (PND). No obstante, el mandatario retoma un tema que de joven le interesó, cuando visitó Gaviotas. Una fábrica de sueños hecha realidad, fundada en 1971 por Paolo Lugari, en las sabanas del Vichada, “lejos de todo y cerca de nada”. Como escribe el periodista Alan Weisman en su libro 'Gaviotas', una comunidad para reinventar el mundo, “esa comunidad se ha convertido en sorprendente escenario de una de las historias medioambientales más esperanzadoras que existen”.

En 2008, Iván Duque, consejero ante el BID, en artículo titulado ‘Volando con las ‘Gaviotas’ ’, elogia la exitosa tarea de Paolo Lugari. Quien, en 1971, “empieza a desarrollar un proyecto que, con idealismo y con ganas de desafiar el pensamiento convencional, se materializó en construir una comunidad ecosostenible en las complejas condiciones del Vichada... Y superando las dificultades del suelo para esa clase de cultivos, consigue sembrar 6 millones de pinos, de los cuales se extrae una resina que se puede convertir en colofonia, material demandado por la industria de pinturas y de papelería”.

Estos datos sirven para especular sobre la siembra de árboles. Pues, como dice Lugari: “Todas las acciones ambientales son importantes, pero nada es más importante que sembrar un árbol”. Por eso, en Gaviotas, desde el principio sembraron árboles. Y, poco a poco, 8 millones de pinos tropicales cubrieron 8.000 hectáreas de estériles sabanas. Con el tiempo, esos árboles formaron un tupido bosque que a mí me maravilla. Pues de sus troncos se extraen diferentes sustancias, que utilizan Gaviotas y otras industrias, para fabricar elementos indispensables para el diario vivir.

Para sembrar 180 millones de árboles, como propuso en Davos el presidente Duque, se necesitan tiempo, dinero y serios programas
que involucren la participación de la mayoría de los ciudadanos.

Los últimos 4 millones de pinos se plantaron en dos años, dice Lugari. “Utilizamos tecnologías muy avanzadas, unas creadas en Gaviotas, otras adaptadas. El bosque, diseñado para ser permanente, como ha sucedido, se cosechó sin talar los árboles. Y, bajo las raíces de los pinos, renacieron millones de plantas nativas. En una hectárea de bosque puede haber 250 especies diferentes”. Todavía más abajo, nació un manantial. El agua que brota de ese bosque, Gaviotas la vende en botellas de plástico que pueden ensamblarse para muchos usos.

A este paso, con las experiencias adquiridas y empleando sus propias tecnologías, los ‘gavioteros’ podrían sembrar, en cuatro años y a bajo costo, 20 millones de árboles. “La réplica de este bosque diverso tropical podría equivaler a un 10 por ciento de la meta fijada en buena hora por el presidente Duque frente a la crisis climática”, comenta Lugari.

Para sembrar 180 millones de árboles, como propuso en Davos el presidente Duque, se necesitan tiempo, dinero y serios programas que involucren la participación de la mayoría de los ciudadanos. Comenzando por los ganaderos. Pues no hay derecho a que en Colombia haya 35 millones de hectáreas dedicadas la ganadería y solo 7 millones dedicadas a la agricultura. Y ni hablar de los campos cultivados con coca, marihuana y amapola, para sacar heroína. A eso se suman millones de hectáreas deforestadas para robarse la madera.

Para sacar del olvido las selvas invadidas por narcos, guerrilleros, arboricidas y demás, el presidente Betancur quiso levantar allá una ciudad, llamada Marandúa, basada en la experiencia de Gaviotas. Sería un centro administrativo, como Brasilia, con 1,5 millones de hectáreas para agricultura, comercio e industria, como lo recuerda en su libro Juan Pablo Calvás. Pero, debido a los desastres que hubo entonces, todo quedó en veremos. La selva sigue en manos de depredadores, y eso dificulta el proyecto de sembrar 180 millones de árboles. No obstante, hay que tomar impulso y comenzar. La acción ambiental más importante es sembrar un árbol.

Lucy Nieto de Samper
lucynietods@gmail.com

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