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Política y algo más

Política y algo más

Pueda ser que logremos elegir buenos servidores públicos y, sobre todo, un buen presidente.

13 de agosto 2021 , 08:00 p. m.

Abundan en Colombia ciudadanos y ciudadanas cuya principal ambición es ocupar el solio de Bolívar, que dejará vacío el presidente Iván Duque el 7 de agosto de 2022. Entre quienes aspiran a sucederlo, siete son congresistas del Centro Democrático, partido creado y dirigido por el expresidente Álvaro Uribe. Esto significa que, salvo el caso del doctor Rafael Nieto Loaiza, un político experimentado que se lanzó por su cuenta y riesgo como candidato del Centro Democrático a la presidencia de la República, los demás aspirantes de ese partido son casi todos novatos.

Pretenden seguir el ejemplo de Iván Duque, quien llegó a la presidencia no por ser preparado y experto, sino porque así lo dispuso el expresidente Álvaro Uribe, quien, sin esperanzas de poder ser reelegido, escogió un candidato a quien él pudiera manejar. Por eso el elegido fue Iván Duque, quien llevaba 11 años radicado en EE. UU.

Entre quienes aspiran a sucederlo apareció en el tablero Edward Rodríguez, congresista del Centro Democrático. “Se les debe dar esa oportunidad a los jóvenes”, dijo en alguna entrevista. Pero si Edward Rodríguez cree que su paso por la Cámara de Representantes es una credencial que le sirve para llegar a la Casa de Nariño, está equivocado. Pues para gobernar un país tan grande, con tantas necesidades y tantos problemas sin resolver, quien pretenda asumir esa responsabilidad debe estar muy bien preparado, tener buenos conocimientos y mucha experiencia. De lo contrario, los problemas se multiplicarán, como está ocurriendo.

Que Iván Duque –un ciudadano inexperto en el manejo de la cosa pública– llegara a ser primer mandatario no fue culpa suya. Fue decisión del expresidente Álvaro Uribe. Él comenzó por encabezar una lista cerrada para el Congreso nacional, lista que barrió. Con ese manojo de congresistas, el uribismo se fortaleció y Uribe se dio el gusto de pontificar en el Congreso. Después, a Uribe le ha ido mal, por cuenta propia.

Por otro lado, muchos colombianos están celebrando el renacimiento del Nuevo Liberalismo, partido político fundado y dirigido por el inolvidable líder Luis Carlos Galán, vilmente asesinado por unos sicarios el 18 de agosto de 1989 en la plaza de Soacha, cuando llegaba a presidir una manifestación política de su candidatura presidencial, promovida en ese momento por el gran Partido Liberal, hoy de capa caída. Ha perdido tiempo y espacio, y sobre todo ha perdido seguidores, por falta de realizaciones y de liderazgo.

Que Iván Duque –un ciudadano inexperto en el manejo de la cosa pública– llegara a ser primer mandatario no fue culpa suya. Fue decisión del expresidente Álvaro Uribe.

El renacimiento del Nuevo Liberalismo es muy importante para un país que está pasando por uno de sus peores momentos, y queda en manos de Juan Manuel, exsenador, y Carlos Fernando, concejal de Bogotá, hijos de Luis Carlos Galán y de Gloria Pachón. Colombia, atestada de bandidos, de gente de mala ley, atraviesa una de sus épocas más difíciles, tanto porque el gobierno de Iván Duque no ha dado la talla como porque el país está lleno de corruptos, narcotraficantes, terroristas, bandidos, ladrones y asaltantes, que han hecho casi invivible un país lleno de riquezas naturales y de ciudadanos buenos y trabajadores, muchos de ellos admirables.

Quienes hemos vivido más de la cuenta nunca habíamos soportado tanta criminalidad, tanta destrucción del patrimonio público, tanta robadera ni tanta inseguridad. Ni tantos delincuentes empeñados en matar, robar, quemar buses, destruir tantos tesoros del patrimonio público. Aparte de la revuelta del 9 de abril, tras el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, nunca habíamos soportado tanta destrucción. Nunca habíamos vivido con tanto miedo.

Pero esto tendrá que parar. Pueda ser que logremos elegir buenos servidores públicos y, sobre todo, un buen presidente de la república. Porque este país, tan rico y con tantas posibilidades, necesita echar para adelante...

LUCY NIETO DE SAMPER
lucynietods@gmail.com

(Lea todas las columnas de Lucy Nieto de Samper en EL TIEMPO, aquí)

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