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Para madres y niños

Para madres y niños

Gracias al corazón grande y al empeño de María López, nació para todos ellos una obra admirable.

08 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

María López de Escobar, la hija mayor del presidente Alfonso López Pumarejo, sintió que desde tan alta posición tenía la oportunidad de trabajar en beneficio de los más desprotegidos. Conmovida por la triste situación de tantos menores que vagaban por las calles de la ciudad pidiendo limosna, se propuso acogerlos y darles un hogar estable, donde los niños pudieran sentirse seguros. Como eran muchos los pequeños desamparados, un primer paso fue conseguir una casa donde alojarlos. Así nació en la ciudad una institución de primera necesidad. Por las labores que asumió, se llamó La Casa de la Madre y el Niño.(Lea además: Inolvidable)

Esta casa creció como espuma porque la ciudad había muchos pequeños descuidados, mendigando para sobrevivir; niños que jugaban colgándose de la parte trasera de buses y tranvías. Pequeños vagabundos que deambulaban por la ciudad, sin Dios ni ley. Por las noches dormían debajo de los puentes. Abundaban también madres solteras desprotegidas, mujeres maltratadas y niñas abusadas. Gracias al corazón grande y al empeño de María López, nació para todos ellos una obra admirable, que protege a la niñez desamparada, a las jóvenes con problemas. Obra que atiende a madres solteras, bebés recién nacidos y niños de todas las edades.

Cuando María López murió, La Casa de la Madre y el Niño quedó en manos de su hija, Bárbara Escobar, quien ha dedicado su vida a hacer crecer y multiplicar esta obra de primera necesidad. En sus manos, con el apoyo de profesionales y voluntarios, la Casa ha crecido y ha encontrado hogares felices para miles de niños. Como escribió el expresidente Juan Manuel Santos en el prólogo del libro que conmemora los primeros 70 años de la institución, “No hay palabras suficientes para reconocer la labor de Bárbara Escobar y de su madre, y la de tantas personas que con vocación y compromiso han trabajado por nuestra infancia en esta obra a la que los colombianos debemos la mayor gratitud. El amor y la calidez de un hogar es lo más importante que debemos brindarles a nuestros niños”. Bien decía Oscar Wilde: “El mejor medio para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”.

Fue la primera institución en Colombia en ocuparse de la adopción de niños. Porque la obsesión de María López y de Bárbara Escobar fue dar un hogar, un futuro y la mejor condición de vida a los niños.

También recuerda el presidente Santos que, gracias a esta obra, más de 6.500 niños han encontrado familias en Australia, Canadá, Estados Unidos, Europa, Asia y África. Más de 2.500 mujeres con embarazos complicados han sido atendidas y han encontrado un hogar en La Casa de la Madre y el Niño. Más de 8.500 niños han recibido atención integral. Y fue la primera institución en Colombia en ocuparse de la adopción de niños. Porque la obsesión de María López y de Bárbara Escobar fue dar un hogar, un futuro y la mejor condición de vida a los niños.

Fuera de esas 4 paredes, los problemas no faltan. Así se lo planteó Cristina Plazas, exdirectora de Bienestar Familiar y hoy voluntaria en La Casa de La Madre y el Niño al presidente Duque: “Es mandatorio que intervenga en el sistema de protección del ICBF. Esta semana, un niño de 1 año entró al hospital con desnutrición, fracturas y signos graves de maltrato. La defensora de familia decidió reintegrarlo al hogar con sus victimarios. Con el apoyo de la directora general, el niño fue rescatado. ¿Qué habría pasado si no lo denunciamos?”.

“Minuto a minuto, miles de niños y jóvenes sufren algún tipo de violencia o se les niega algún derecho. Lo más alarmante es que muchas de estas vulneraciones son culpa de funcionarios del Estado, entre ellos los defensores de familia. En centenares de casos se reflejan la desidia y la crueldad de algunos. Es increíble. Algunas defensorías no tienen equipos completos. Muchas carecen de auxiliares para las labores administrativas”.

Cristina Plazas, a quien le consta la devoción, el cariño y el interés de quienes trabajan en La Casa de la Madre y el Niño, considera inadmisible que en la administración pública se cometan faltas y errores que reflejan desidia, negligencia y crueldad: “Se necesita voluntad política y liderazgo”, le escribe a Iván Duque. “Espero que usted actúe de inmediato”.

LUCY NIETO DE SAMPER
lucynietods@gmail.com

(Lea todas las columnas de Lucy Nieto de Samper en EL TIEMPO, aquí)

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