‘Fragmentos’

‘Fragmentos’

“Si las armas se pueden fundir, los odios también”. Ese es mi deseo para este país.

15 de septiembre 2018 , 12:05 a.m.

Para cumplir un compromiso con el acuerdo de paz, como fue: convertir las armas depuestas por los guerrilleros de las Farc en símbolos imperecederos que signifiquen paz, convivencia, reconciliación, el Ministerio de Cultura del gobierno Santos hizo una convocatoria para oír propuestas sobre qué clase de monumento construir. Entre estas propuestas sobresalió la de la famosa escultora Doris Salcedo, la artista colombiana con mayor trayectoria mundial, ganadora de los premios internacionales más importantes, por obras extraordinarias que siempre son voces de protesta contra las tragedias que padece la humanidad.

Por ejemplo: para protestar contra la discriminación racial, que ha obligado a miles de familias a abandonar su propia tierra para salir a buscar refugio en otros países, Doris Salcedo abrió en el piso de la famosa Tate Gallery de Londres una grieta de 167 metros, denominada Shibboleth, que causó impacto mundial. En Colombia, cuando el Sí perdió el plebiscito, la reacción de Doris Salcedo fue hacerles un homenaje a las víctimas del conflicto. Consiguió que, en 2.500 metros de tela, 1.500 personas escribieran los nombres de 1.500 víctimas. Y esa inmensa sábana, llena de nombres emblemáticos, la extendió en la plaza de Bolívar.

Porque trabaja tanto con víctimas y sobre las tragedias de esas víctimas, Doris Salcedo considera que para representar el fin de un conflicto armado, lo más indicado no es hacer un monumento tradicional. Y estas fueron sus razones: “Cuando recibí las armas depuestas por los guerrilleros de las Farc y reflexioné sobre la posibilidad de hacer con ellas un monumento, concluí que lo más indicado era construir algo que conceptualmente se opusiera a la noción de monumento. Porque el monumento jerarquiza, ofrece una visión triunfalista del pasado bélico de una nación, y su principal función es empequeñecernos frente a una versión grandiosa de la historia. Entonces, había que hacer un contramonumento, porque es como una parábola que nos cuenta el dolor de las víctimas”.

Doris Salcedo considera que para representar el fin de un conflicto armado, lo más indicado no es hacer un monumento tradicional.

En entrevista con María Jimena Duzán –Semana, 12 de agosto–, Doris Salcedo dijo que su contramonumento se llama Fragmentos, porque representa fragmentos de las historias narradas por las víctimas de la violencia. Y, puesto que las víctimas son el eje central del acuerdo de paz, la escultora quiso trabajar con algunas de ellas. “Invité a víctimas de violencia sexual a que me ayudaran a darles forma a las armas. Martillando el metal, ellas marcaron el cese simbólico de la relación de poder impuesto por las armas. También quise que exguerrilleras violadas por hombres armados trabajaran conmigo, pero exjefes Farc no lo permitieron”.

Fragmentos, el contramonumento de Doris Salcedo, es uno de los tres símbolos que recordarán para siempre el fin del conflicto armado que causó millones de víctimas y ensangrentó a Colombia por más de medio siglo. Los otros dos símbolos, que significan también paz, reconciliación y nunca más lucha armada, se construirán: uno en La Habana, la ciudad que albergó a los negociadores del acuerdo de paz, y otro en Nueva York, en la sede de Naciones Unidas.

En memoria de las víctimas, también habrá un museo llamado Fragmentos. Lo construye el arquitecto Carlos Granada, en un lote de 1.200 metros ubicado en la carrera 7.ª, calle 6B, a pocos pasos del Archivo Histórico Nacional. “Con 27 toneladas de armas fundidas se embaldosó el piso del nuevo museo, en donde se exhibirá, durante un período equivalente a la duración del conflicto, obras de arte que reelaboren la memoria de la guerra”, afirmó Doris Salcedo. Y explicó que, cada año, un artista invitado presentará su mirada y su interpretación de nuestro pasado reciente. “Tendremos así contramonumentos cambiantes, polifónicos y vivos”.

Pocos días antes de terminar el gobierno pasado, el museo fue preinaugurado. Tras agradecerle a la artista su extraordinario aporte, el presidente Juan Manuel Santos dijo: “Esta obra es el epílogo del esfuerzo que hicimos para acabar con una guerra de más de 50 años. Como afirmó una víctima: “Si las armas se pueden fundir, los odios también”. Ese es mi deseo para este país.

LUCY NIETO DE SAMPER
lucynietods@gmail.com

Fragmentos

Mujeres víctimas de violencia sexual martillaron el metal para convertirlo en el suelo de este espacio.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

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