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El rancho ardiendo

El rancho ardiendo

Además de acoger a narcotraficantes, Maduro ahora permite el ingreso de colombianos alzados en armas

23 de abril 2021 , 09:25 p. m.

La frontera colombo-venezolana, que se extiende a lo largo de 2.219 km, está que arde. Porque el narcodictador venezolano, Nicolás Maduro, acusado por autoridades gringas de tener nexos con el narcotráfico, desde hace rato permite que ingrese a su territorio gente comprometida con las mafias y el terrorismo. Con la mala intención de retar a las autoridades colombianas, el dictador Maduro, además de darle cordial acogida a cuanto narcotraficante le llega, ahora permite el ingreso de colombianos alzados en armas. Entre ellos, militantes del Eln, grupo subversivo que asesina, trafica, secuestra y roba. Y derriba postes del alumbrado público y obstruye el oleoducto Caño Limón-Coveñas, para que el petróleo desbordado arruine los cultivos de los agricultores y contamine el medio ambiente. La capacidad del Eln para hacer daño no tiene límites.

El gobierno de Nicolás Maduro ha concentrado sus fuerzas de ataque en Apure, en la frontera colombo-venezolana, dizque para defender la soberanía venezolana de grupos irregulares, terroristas y criminales que llegan de Colombia. Cuando lo cierto es que, con terroristas y alzados en armas como el Eln, lo que hace Maduro es acogerlos y protegerlos. Como lo hace con los disidentes de las Farc, encabezados por ‘Iván Márquez’, un guerrillero traidor, quien después de participar durante 8 años en el proceso de paz que se desarrolló en La Habana, y después de firmar el acuerdo de paz en el Teatro Colón, de la noche a la mañana desapareció de este país.

Maduro ha concentrado sus fuerzas en Apure, dizque para defender la soberanía venezolana de grupos irregulares, terroristas y criminales que llegan de Colombia, cuando lo que hace es acogerlos.

La primera vez que vi y oí a ‘Iván Márquez’ como alto dirigente de las Farc fue desde la TV de Oslo, cuando se despachó contra la gente rica de este país, desbarró contra la mala situación del pueblo colombiano y culpó de todas esas desgracias a la voracidad de los ricos y a la incapacidad de nuestros gobernantes. Fue un discurso muy crítico sobre nuestra realidad y sobre la incapacidad de nuestros dirigentes. Obvio, justificó la lucha armada como manera de protestar por las falencias de los gobernantes y la ambición de los pudientes.

Con buen conocimiento del país y con argumentos comprensibles, era fácil pensar que ‘Márquez’ sería ficha clave para sacar adelante un proceso de paz. Y algo debió aportar para que el proceso culminara. Pero cuando todo estuvo confirmado e ‘Iván Márquez’ y sus compañeros entrarían legalmente a formar parte de un país que anhela la paz, este jefe, tan inteligente, tan crítico, tan bien documentado, en vez trabajar para concretar lo acordado en La Habana, desapareció de la escena.

‘Márquez’ no brilló por su ecuanimidad, sino por su prepotencia. Como era él quien comandaba el grupo negociador de las Farc en La Habana, estuvo siempre en primer plano. Y una vez firmado el acuerdo de paz, y cumplidos los primeros compromisos adquiridos de lado y lado, ‘Iván Márquez’ adquirió la categoría de senador. Tenía todo a la mano para lucirse por sus conocimientos y consolidar su liderazgo.

Pero ‘Márquez’, incumpliendo su compromiso como negociador de paz, traicionó a sus compañeros de La Habana y a todo un país y huyó. Poco después apareció en Caracas. Encabeza una disidencia guerrillera que se ha convertido en fuerza de combate contra el país que el propio ‘Márquez’ se comprometió a no volver a atacar. No obstante, rodeado de disidentes escondidos en Venezuela, encabeza una segunda Marquetalia.

Antes de esta ‘revelación’, el semiciego ‘Jesús Santrich’ también se esfumó. Saltó a medianoche por la ventana de su cuarto, y ayudado por sus compinches llegó a Caracas. Y con ‘Iván Márquez’ y otros subversivos que deshonraron su palabra, volvió a la lucha armada, y seguramente a los negocios turbios con los que se financian estos criminales.

Esas son algunas de las ‘perlitas’ que protege Maduro. Esa es la gente que lo rodea. Con ellos y sus tanques de guerra enfilados en Apure, el narcodictador dice prepararse para defenderse de los ataques colombianos. Pero la realidad es que, con sus soldados, policías y milicianos apostados en la frontera, lo que pretende es meternos miedo.

Lucy Nieto de Samper
lucynds@gmail.com

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