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En medio de tanto desconcierto, a los políticos se les ha hecho tarde frenar tantos desastres.

02 de julio 2021 , 09:25 p. m.

El criminal atentado contra la vida del presidente Iván Duque y, de paso, contra la vida de la comitiva que lo acompañaba esa tarde en el helicóptero –atentado que todo el país rechaza con miedo y con rabia– milagrosamente falló. Pero ha servido para demostrarnos que en Colombia la violencia y la inseguridad no dan tregua. Y que, en estos campos, nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad están fallando. Primero que todo, porque en medio de tantas refriegas callejeras, a menudo se exceden en su manera de atajar las arremetidas de los violentos, muchos de los cuales no son los jóvenes que reclaman una mayor atención del Gobierno, sino verdaderos agitadores que han promovido el caos. Por culpa suya, el país está semiparalizado desde hace dos meses.

En medio de este tire y afloje de las autoridades contra quienes convertido estas protestas callejeras en una verdadera guerra, la actuación de las fuerzas del orden y de la seguridad no ha servido para calmar los ánimos y restaurar el orden, sino en algunos casos para agravar los enfrentamientos. En todo caso, lo que hemos padecido los colombianos es violencia, inseguridad y desgobierno.

Y, de otro lado, el inexplicable comportamiento de un portero, quien sin cumplir con el deber elemental de revisar el vehículo blanco que llegó a la portería de la brigada 30 en la ciudad de Cúcuta, lo dejó pasar. Posiblemente, sin averiguarle al conductor su procedencia, ni el motivo de su visita. Sin ningún problema, el vehículo recorrió los jardines de dicha brigada y se estacionó en el lugar elegido por el conductor.

El porvenir se ve negro. ¿Qué les está pasando a los buenos políticos? ¿Qué están esperando para asumir sus responsabilidades para ponerse al frente de semejante despelote?

Sin que nadie lo estorbara o se preocupara por la presencia de un carro blanco en los jardines, este lo estacionó, y el vehículo que permaneció durante dos horas. En un momento dado el chofer trasladó el carro a otro lugar. Luego se bajó, cerró la puerta y tranquilamente se dirigió hacia la portería. Su única precaución fue taparse la cara con un trapo. Y sin prisa abandonó la brigada.

Dos minutos después estalló el carro. Destrozado en mil pedazos, quedó convertido en chatarra y dejó un montón de heridos. Oculta, en el baúl del carro, habían metido una bomba. Y comenzaron las investigaciones. ¿Qué había sucedido? Son cosas que pasan en este pobre país, en donde las mafias están haciendo su agosto, mientras las Fuerzas de Seguridad siguen fallando.

Mientras tanto, los narcos, las mafias y bandidos de todas las categorías se fortalecen. Porque este país es el más grande productor de coca en el mundo y tierra fértil para bandidos y mafiosos. La profusión de malhechores, atraídos por el valor de la coca ha convertido este país en un moridero para la gente honrada, en donde no hay ni esperanzas, que es lo último que se pierde.

Por eso es definitivo lo que ocurra en las próximas elecciones. Los buenos políticos están en mora de coger las riendas de este potro. Aunque hay más de 20 aspirantes al solio de Bolívar, incluida la senadora Cabal, el candidato que más suena es Gustavo Petro, quien ha tenido la inteligencia de estar siempre presente. Pero ya es hora de que suenen más otros aspirantes, para que la gente pueda escoger. En medio de tanto desconcierto, se les ha hecho tarde para ponerle freno a tanta belicosidad, a tantos desastres.

El porvenir se ve negro. ¿Qué les está pasando a los buenos políticos? ¿Qué están esperando para asumir sus responsabilidades para ponerse al frente de semejante despelote?

Ingrid Betancourt

Conmovedor el testimonio de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt ante la Comisión de la Verdad, entidad presidida por el sacerdote Francisco de Roux, quien tanto ha hecho por el bien y por la paz de Colombia. Impactante fue el relato de Ingrid sobre la crueldad de su infame secuestro. Dolorosas sus palabras acerca del insensible testimonio de sus captores. “Algún día tendremos que llorar juntos”, dijo ella.

Reviviendo ese trágico pasado, es imposible desconocer la importancia del proceso de paz. Su consolidación deberá cumplirse, a pesar de la campaña en contra liderada por el expresidente Álvaro Uribe.

Lucy Nieto de Samper
lucynietods@gmail.com

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