¿Ministro de Defensa?

¿Ministro de Defensa?

El camino no es individualizar ni minimizar los atropellos, sino responder por ellos.

25 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Sin ir muy lejos, cualquiera comprende que las diferencias de criterio entre el gobierno de Iván Duque y la Corte Suprema de Justicia obedecen, en primer lugar, a la molestia que le causó al Ejecutivo que, en el proceso por compra de testigos que se adelanta contra del expresidente Álvaro Uribe, la Corte le hubiera impuesto casa por cárcel al exmandatario. Esa medida fue criticada por el Gobierno desde el primer momento. De ahí en adelante, lo que dice o dispone la Corte Suprema, el Gobierno lo controvierte.

A raíz de los desórdenes y del vandalismo desatado en varias ciudades el pasado 9 de septiembre durante una protesta ciudadana, contenida temporalmente por motivo de la pandemia, pero siempre vigente, quedaron montones de muertos y de heridos y destrozos millonarios de bienes públicos y privados. Para controlar los desmanes y los atropellos salieron brigadas de policías armados, que trataban de poner orden a punta de echar bala.

Ese despliegue de fuerza descontrolada contribuyó no a aplacar las protestas, sino a exacerbar a los manifestantes. Entonces hubo más violencia. Y se vivieron escenas aterradoras. Ya se había visto a dos policías dándole golpes y patadas y choques eléctricos a un ciudadano en el piso, e inmovilizado, trataba en vano de defenderse. Lo arrastraron hasta una estación de policía en donde, al parecer, lo remataron. Salvo la escena final, todo el país pudo ver, en todos los noticieros de TV, el brutal comportamiento de los uniformados.

Como cabeza de las Fuerzas Armadas, el deber del ministro Trujillo es velar por que todos
los uniformados cumplan sus
deberes con el país y con la ciudadanía.

Luego vino la disputa: ¿aprobar el comportamiento de los uniformados? ¿Castigarlos? ¿Conservar el Esmad, reformarlo? Obvio, la Policía es de primera necesidad para la ciudadanía y, en general, es una fuerza que ayuda y protege a los ciudadanos. Pero su desempeño no siempre es apropiado, y eso tienen que reconocerlo las autoridades. Por lo tanto, le cayó muy mal a la ciudadanía ver que el presidente Duque, en vez de llamar al orden y protestar por el exceso de fuerza, no encontró nada mejor que disfrazarse de policía y alistarse en un regimiento.

Muchos consideraron que ese era un reto del Presidente a la ciudadanía. Otros, en cambio, lo tomaron como una afrenta. A otros les pareció que eso no fue sino una simple payasada. En todo caso, el Presidente no estuvo a la altura de sus responsabilidades y sus deberes. O hizo el oso, o se comportó de una manera muy infantil e inapropiada cuando creyó que estaba imponiendo su autoridad.

A todas estas, el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo –fuerte aspirante a la Presidencia de la República, período 2022-2026, como lo dejó saber cuando se desempeñaba como ministro de Relaciones Exteriores–, tampoco estuvo a la altura de los acontecimientos del 9 de septiembre. En vez de reconocer que la Policía tenía que pedirle perdón a la ciudadanía por la violencia y los desmanes cometidos durante las últimas manifestaciones, el ministro Carlos Holmes, un tanto arrogante, insistió en que la violencia de ese día fue individual y no institucional.

Pero, como cabeza de las Fuerzas Armadas, el deber del ministro Trujillo es velar por que todos los uniformados cumplan sus deberes con el país y con la ciudadanía. Y cuando aquellos actúan de manera tan violenta, el camino no es individualizar ni minimizar los atropellos, sino responder por ellos.

En este caso, además del brutal comportamiento de unos policías, nadie se explica la terca actitud del ministro. Si cree que así se echa al bolsillo las Fuerzas Militares, se equivoca. Pues no reconocer las fallas en un ambiente tan violento, es echarle leña a la hoguera.

El ministro Carlos Holmes Trujillo está en el ojo del huracán. Después de contrariar importantes argumentos de la Corte Suprema, en el Congreso le tienen preparado un duro debate. Pues muchos congresistas lo consideran culpable de los desmanes cometidos por la Policía. ¿Una injusticia? Habrá que esperar el debate.

Lucy Nieto de Samper
lucynietods@gmail.com

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