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Así lo cazamos

Así lo cazamos

La conclusión después de ver a Otoniel entre rejas es que la lucha contra los bandidos no tiene fin.

05 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

Con un artículo muy extenso que ocupó cinco páginas de la revista Semana, un medio de comunicación que suele hacerle bombo permanente al actual gobierno, el presidente Iván Duque le explicó al país cómo, desde el primer día de su llegada a la Casa de Nariño, él mismo comenzó a planear y a impulsar la captura del narcotraficante alias Otoniel, máximo cabecilla del ‘clan del Golfo’, quien se había convertido en una verdadera máquina de exportación de droga, capaz de movilizar más de 100 toneladas de cocaína al año hacia Estados Unidos. "Superaba, de lejos, la capacidad que en su momento había alcanzado el cartel de Medellín... Su condición de sanguinario, reclutador de menores, abusador de niños y extorsionista lo convertía en una bestia criminal, solo comparable con Pablo Escobar", escribió el primer mandatario.

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Luego de echarle su infaltable vainazo al gobierno anterior por la expansión de los cultivos ilícitos, "pues entre 2015 y agosto de 2018 alcanzaron la cifra alarmante e histórica de más de 200.000 hectáreas plantadas de coca en el territorio", el presidente Duque escribió lo siguiente sobre el caso de ‘Otoniel’: "Impartí instrucciones claras; dije que uno de los pilares centrales de esta estrategia fuera el desmantelamiento del ‘clan del Golfo’ y la captura de ‘Otoniel’. Lograr ese objetivo se convirtió no solo en una obsesión, sino en un reto personal". Mejor dicho: la captura del capo, y la victoria que acaban de obtener los soldados que expusieron sus vidas mientras perseguían por selvas y montañas al peligroso bandido, había sido planeada por el presidente Iván Duque desde el 7 de agosto de 2018.

Otoniel’, un criminal, narcotraficante y hampón muy parecido a Pablo Escobar, quizás tan malo y tan corrupto como él, pero que por fortuna nunca llegó a ser tan poderoso.

Entonces, teniendo en cuenta las instrucciones que impartió el primer mandatario desde el día en que asumió plenos poderes, la captura del bandido ‘Otoniel’ estaba cantada. Por eso mismo, el presidente Duque reclama ahora su protagonismo en relación con la persecución y captura del peligroso narcotraficante. Después de un minucioso seguimiento por montes y llanuras, los soldados del Ejército colombiano lograron encontrarlo, tembloroso y semidesnudo en medio de la manigua. "No me maten, yo soy ‘Otoniel’", gritó atemorizado el peligroso delincuente. En perfecto estado, los soldados lo sacaron del monte y lo llevaron sano y salvo ante sus superiores. Luego, el criminal fue enviado a la cárcel, donde le espera una muy segura extradición: porque los gringos no le perdonan las toneladas de droga que año tras año ha logrado meter en su país.

Sin embargo, y a pesar de su criminal comportamiento, de las innumerables atrocidades y de todas las fechorías que logró cometer a lo largo de su tortuosa trayectoria, ‘Otoniel’, un peligroso malhechor, no alcanzó a ser –ni de lejos– ni más poderoso ni más peligroso que el narcotraficante Pablo Escobar, el peor de los criminales nacidos en este territorio. Porque Escobar, además de cometer toda clase de barbaridades y de patrocinar los más tenebrosos crímenes, nos hizo ‘el inmenso favor’ de convertir a Colombia en la sede mundial del narcotráfico, un estigma que aún no nos hemos podido sacudir.

Se puede decir que con el narcotraficante Pablo Escobar arrancó nuestro despeñadero. Con él comenzó a corromperse todo en este lindo país, que había sido cabeza del subcontinente. A su sombra y a su imagen comenzaron a multiplicarse los narcotraficantes y la corrupción incontrolada. Al lado de Pablo Escobar surgieron narcos tan poderosos como el ‘Mexicano’, los hermanos Rodríguez Orejuela y los Ochoa, toda una sarta de bandidos que antecedieron e inspiraron al recién caído ‘Otoniel’. Un criminal, narcotraficante y hampón muy parecido a Pablo Escobar, quizás tan malo y tan corrupto como él, pero que por fortuna nunca llegó a ser tan poderoso.

En todo caso, la conclusión después de ver a ‘Otoniel’ entre rejas es que la lucha de Colombia contra los narcotraficantes y contra los bandidos no tiene fin.

LUCY NIETO DE SAMPER
lucynietods@gmail.com

(Lea todas las columnas de Lucy Nieto de Samper en EL TIEMPO, aquí)

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