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Del amor y otros demonios… A propósito de la lactancia materna

Del amor y otros demonios… A propósito de la lactancia materna

Proteger la lactancia es responsabilidad de todos, trabajemos para que sea un privilegio de muchos.

24 de junio 2021 , 09:25 p. m.

La leche materna (LM) brilla por sí sola; no es necesario opacar nada ni a nadie para resaltarla y destacar sus beneficios. Sin embargo, como con los grandes amores, es necesario recordar sus virtudes para mantener vivo el sentimiento, y más cuando, sin rigor, existen controversias. Lo cierto es que la ciencia ha confirmado los beneficios de la LM, y tal vez porque se han convertido en obvios, terminan por no recordarse o ignorarse. Puede parecer romántico, pero ¿por qué no? Y es que este amor está basado en razones científicas y apoyadas en más de 30 años de investigaciones reconocidas por la comunidad académica mundial. También por entidades como Unicef y la OMS, las sociedades europea y americana de pediatría y todas las agremiaciones acreditadas de nutrición, que replican sus aportes en cada rincón del planeta. De ahí que cualquier discusión en torno al tema debe tener el mismo nivel.

En ese sentido, tan dañina puede ser la ignorancia como tener el conocimiento y no compartirlo cada vez que la oportunidad lo exige, y es por eso que hoy, con toda la pasión, quiero resaltar solo algunos de los múltiples beneficios de la LM. Para empezar, hay que resaltar que reduce la mortalidad del recién nacido en un 45 por ciento, favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo, aporta defensas contra enfermedades, disminuye el riesgo y la gravedad de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y urinarias; reduce el riesgo de cáncer de mama y ovario, baja la tasa de obesidad hasta el 3 por ciento, previene enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes mellitus en 30 por ciento y el listado sigue.

Pero no puedo dejar de lado que mejora el coeficiente intelectual de los niños —comparados con los alimentados con leches de fórmula— y con eso su realidad futura; por si fuera poco, está disponible siempre a la temperatura adecuada, es higiénica, no depende del salario para cubrir todas las necesidades nutricionales y de hidratación de los niños hasta los 6 meses y junto con alimentación complementaria hasta los 2 años; por otro lado, en la revisión de literatura no existe evidencia sobre disminución de calidad de la LM después de los 3 meses, ni de interferencia en el crecimiento.

Por supuesto que tenemos que ofrecer apoyo a aquellas madres que por enfermedades o condiciones propias o del bebé, baja producción de leche, dificultades sociales y trabas laborales tienen problemas para amamantar a sus hijos de manera adecuada. Es aquí donde los profesionales y expertos debemos dedicar el tiempo para informar, orientar, solucionar dudas, generar tranquilidad en el proceso, más no juzgar, para que la decisión sea tomada con información clara y completa, sin invalidar el amor que tienen por sus hijos y los sacrificios que hacen por ellos.

Como profesionales y defensores de la salud de nuestros niños tenemos que dejar claro que todo lo que se diga al respecto de la LM —por todo lo que significa— debe estar basado en referencias científicas. Ante todo debemos ofrecer adecuada asesoría desde la gestación, promover la lactancia materna desde la primer hora de nacimiento, permitir contacto piel a piel madre-hijo y el alojamiento conjunto (cuando es posible); generar tranquilidad a las madres en este proceso por medio del acompañamiento, solucionando dudas, explicando el cambio en la producción de leche que al inicio es poca, pero tan completa que es suficiente para cada bebé, explicando que existen signos tempranos de hambre para ofrecer la lactancia y no esperar el llanto, motivando a volver único ese momento de amor perfecto que favorece la secreción de la LM. Todo esto lleva a generar tranquilidad y seguridad en este proceso, lo cual es indispensable para una lactancia adecuada, brindando asesoría en cada consulta como una oportunidad para promover una correcta técnica de LM, pues está demostrado que esto disminuye, incluso hace desaparecer, la presencia de dolor al amamantar, las lesiones de pezones como fisuras y sangrado, y mejora la producción láctea para que sea suficiente y completa.

Sin discusiones, hay que decirlo: la leche materna es un tejido vivo, perfecto para cada bebé en las diferentes etapas de su vida, en los diferentes momentos del día, como diríamos en mi escuela: ‘es oro líquido’; no existe manera de opacar su brillo, ni tampoco fabricarlo con tanta perfección, es por esto que incluso la industria ha dedicado años en tratar de elaborar fórmulas lo más exactas a la LM sin lograrlo y reconocen la leche materna como alimento completo. Por lo tanto, como defensores y protectores de la niñez, continuaremos informando con criterio científico —como debe ser— a nuestra sociedad.

Proteger la lactancia materna es responsabilidad de todos, trabajemos juntos para que sea un privilegio de muchos.

Leonor Medina Galeano
Pediatra de la Universidad Nacional de Colombia
Magíster en nutrición clínica pediátrica
Miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría

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