¿Está dispuesto a...?

¿Está dispuesto a...?

El dilema es sencillo: ¿está dispuesto a cambiar la forma como ha vivido hasta ahora?

10 de febrero 2020 , 07:05 p.m.

Palo y palo y más palo le han dado a este gobierno por insistir en la urgencia de buscar nuevos yacimientos de petróleo y gas ante la cada vez más cercana fecha en que Colombia tendría que empezar a importar estos combustibles necesarios para muchas de las cosas que hacen parte de nuestra vida diaria.

Palo y más palo he recibido cada vez que digo que lo mejor es no traer más niños al mundo por dos motivos en particular. Primero, es claro que por el calentamiento global este planeta dentro de unos treinta años será una pesadilla para gran parte de la humanidad. Habrá millones de desplazados por el clima, ciudades enteras desaparecerán bajo el nivel del mar, que irá subiendo a medida que se descongelan los polos; la escasez de alimentos y de agua golpeará subcontinentes enteros, nada será como antes, nada será como es hoy. En segundo lugar, promuevo no tener hijos ante el terrible impacto o huella ambiental que cada ser humano deja a lo largo de su vida.
Una persona más deja una huella contaminante sobre el planeta que es muy difícil de recuperar; mejor dicho, traer una vida humana más al mundo resulta algo mucho peor que seguir usando automóviles movidos por gasolina. Y con eso digo todo.

Aplaudo todo esfuerzo que se hace con tal de reducir el impacto que nuestra existencia tiene sobre el planeta, creo que todos nos alegramos por eso; sin embargo, considero que si son genuinos los esfuerzos para contener la crisis climática, habría que cambiar la velocidad y dar un salto hacia la siguiente etapa de la carrera contra el tiempo para evitar que la temperatura en treinta años suba 3 o más grados a nivel global.

El dilema es sencillo: ¿está dispuesto a cambiar la forma como ha vivido hasta ahora? Pocos se atreven a decir que sí.

Por eso, hoy quiero plantear una serie de preguntas que sirven de test para saber si hay o no futuro en esa misión de todos en el mundo: reducir emisiones para evitar un mayor cambio en la realidad climática del planeta.

1) ¿Está dispuesto a dejar de volar en avión?

Cada vuelo que usted hace en avión suma a la atmósfera gigantescas cantidades de CO2 que terminan contribuyendo masivamente al calentamiento del planeta. Los aviones, al igual de los carros, queman combustible en inmensas cantidades, y el residuo de esa combustión queda en la atmósfera. Otra cosa es que nunca se habla de aviones chimenea, cosa que sí pasa con buses y camiones. La realidad es que un solo viaje en avión contamina inmensamente, y las aerolíneas y los fabricantes de aviones guardan silencio.

2) ¿Está listo para deshacerse de su vehículo de gasolina o diésel?

Si su respuesta es sí, lo felicito, va en el buen camino. Sin embargo, la realidad en general va en otra dirección: los automóviles eléctricos siguen siendo costosos en comparación con los vehículos de combustión interna. Tener un carro en muchos casos no es un capricho, sino una necesidad. Necesidad en las empresas que requieren los carros para transportar productos o empleados. Necesidad en la vida de las personas que no cuentan con sistemas eficientes de transporte público. Necesidad de la cual somos esclavos.

3) ¿Está dispuesto a que su empresa (o su país) deje de crecer?

Aunque parece una pregunta con trampa, no lo es. El mayor culpable de la emergencia que atraviesa el planeta es la urgencia constante de empresas y países de tener economías más grandes, que generen dividendos y empleo. Nadie piensa que una empresa que crece termina generando más emisiones, contamina más y, por ende, es responsable de más aportes negativos a la atmósfera. Por eso nadie se les mide a los grandes acuerdos globales contra el cambio climático, porque tras ello viene reconocer que somos todos los que envenenamos el planeta, y dejar de hacerlo pone en aprietos la economía mundial.

El dilema es sencillo: ¿está dispuesto a cambiar la forma como ha vivido hasta ahora? Pocos se atreven a decir que sí. Por eso, cuando nos vaya a crucificar a la ministra o a mí, recuerde siempre cómo contestó las anteriores preguntas.

Juan Pablo Calvás
@juanpablocalvas

Empodera tu conocimiento

Más de Juan Pablo Calvás

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.