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Segregación a la colombiana

Segregación a la colombiana

Acabemos con la segregación educativa, que no hace más que ampliar las brechas entre ricos y pobres.

Me cuesta creerles a aquellos que con vehemencia exigen la desaparición de Fecode como si esta fuera la solución mágica y definitiva para los gravísimos rezagos que tiene el sistema educativo público en nuestro país.

¿Que los señores del sindicato de profesores han sido una piedra en el zapato para mejorar la calidad? Eso no lo discuto. Si no, ¿por qué siempre les han hecho zancadilla a unos exámenes más y más rigurosos para calificar y mejorar el perfil de los docentes? Si no, ¿por qué no flexibilizan su posición para que al menos una porción de los niños regrese a las aulas tras un año completo de educación a distancia mediocre?

Sin duda, Fecode ha sido una talanquera para la educación pública, pero pensar que al acabar con el sindicato tendremos unos colegios que harán palidecer a la educación pública finlandesa o que los colegios privados en Colombia entraran en crisis ante la avalancha de niños que pasarían de la educación privada a la pública, lo dudo.

Fecode puede ser hasta cierto punto culpable de la crisis de la educación, pero la culpa no puede ser solo de ese sindicato. Ha habido en el sector un olvido inaceptable por parte de los políticos.

El problema de la educación pública, como todo lo público en nuestro país, es que pasa lo del Carnaval de Barranquilla: quien lo vive es quien lo goza. Así que de la misma forma que pocos altos funcionarios del orden nacional o local usan transporte público o acuden a hospitales públicos, pocos o ningún alto funcionario del orden nacional o local tiene a sus hijos matriculados en un colegio público.

Así las cosas, ¿quién puede decir ‘esta boca es mía’ a la hora de pedir una educación pública y gratuita de calidad si lo que los políticos conocen es a punta de lo que les cuentan sus operadores po-lí-ti-cos en equis ciudad o en tal departamento? Es muy fácil decir que los profesores politizan, inducen ciertas ideologías y manipulan a los niños. ¿Pero eso es lo grave? ¿Los políticos, en vez de andar preocupados por las ideas (o ideologías) de los profesores, no deberían estar afanados porque en las escuelas y colegios públicos se garantice calidad en la enseñanza de los temas y materias que SÍ van a hacer la diferencia cuando un joven quiera entrar a la universidad o competir en el mercado laboral?

¿En vez de andar diciendo que Fecode promueve el comunismo, no sería mejor decir que los profesores de los colegios públicos enseñan mal las matemáticas, la física, la química, la historia, la geografía o el inglés? ¿En vez de decir que Fecode adoctrina, no sería mejor que exigieran más computadores para las aulas?

Insisto: Fecode puede ser hasta cierto punto culpable de la crisis de la educación, pero la culpa no puede ser solo de ese sindicato. Ha habido en el sector educación, al igual que en el de la salud, un olvido inaceptable por parte de los políticos de Colombia. Ya es hora de que se repartan bien las culpas.

Señores de Fecode: ustedes son culpables de la educación mediocre que se imparte en los colegios. Ustedes no han querido aceptar que se les exija a los profesores respeto por la profesión con una máxima esencial: cero política en las aulas.

Señores de los gobiernos presentes y pasados: ustedes son culpables de que Fecode tenga siempre la disculpa de la plata y los recursos físicos para justificar su mediocridad.

La culpa es de unos y otros.

Por eso reto a los hombres y mujeres de la política (sobre todo del Centro Democrático) para que el día en que se acabe Fecode inmediatamente matriculen a sus hijos en colegios públicos del país. ¿Sí serán capaces? ¿O lo de acabar a Fecode solo es por un tema político y nada tiene que ver con calidad en la educación?

Acabemos con la segregación educativa, que no hace más que ampliar las brechas entre ricos y pobres de Colombia, ¿o tocará hacer lo de Finlandia: prohibir la educación privada?

Juan Pablo Calvás@juanpablocalvas

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