Adiós...

Adiós...

Empiezo a despedirme de algunos hitos de la carrera 7.ª, porque ya no queda más que hacer.

22 de octubre 2018 , 10:46 p.m.

Tras la publicación de los prepliegos para la licitación de TransMilenio por la carrera 7.ª, poco a poco empieza a hacerse realidad el sueño de buses rojos y estaciones dizque transparentes del alcalde Peñalosa, quien convirtió este no en un tema de ciudad, sino de honor. Poco han valido las marchas y manifestaciones. De nada han servido los llamados a la sensatez de urbanistas y expertos. Los jinetes del apocalipsis de la carrera 7.ª empiezan a hacerse sentir, y se anticipa un triste fin para la histórica avenida.

¿Que la obra es necesaria? Diría que es mejor avanzar en el desarrollo de un verdadero plan maestro de movilidad para la carrera 7.ª. ¿Que mejorará la calidad de vida de los habitantes de las zonas aledañas? Seguramente, sí, para aquellos que están ubicados en los extremos de la vía, esos que cada mañana y tarde deben ir del punto A al punto B, separados por 20 kilómetros de distancia. Pero la manera como la Administración invisibilizó la opinión de aquellos que no están en los puntos A o B, sino en la mitad del recorrido, da cuenta de un ejercicio de urbanismo que pasa por encima de los habitantes de la ciudad, solo para concretar el deseo del burgomaestre.
En fin, ya están los prepliegos, y de allí, la concejal María Fernanda Rojas ha sacado una dramática conclusión: aunque se dice que las obras durarán hasta tres años, hay segmentos del proyecto que podrán demorar hasta cinco en terminarse. ¡Qué bendición!

No quiero imaginar qué va a pasar con las viviendas y los negocios que tendrán que sobrevivir a una obra de ese calibre. Mucho menos quiero pensar qué va a ocurrir con propietarios o arrendatarios de locales, casas y apartamentos que verán sus predios perder todo el atractivo, como pasó en la vecindad del deprimido de la calle 94 con NQS. ¿Se repetirá el proceso de degradación que sufrió ese sector? ¿O nos espera algo más parecido al desastre que es la avenida Caracas?

Los jinetes del apocalipsis de la carrera 7.ª empiezan a hacerse sentir, y se anticipa un triste fin para la histórica avenida

Por lo pronto, empiezo a despedirme de algunos hitos de la carrera 7.ª, porque ya no queda más que hacer. Decir adiós a lo conocido para darle la bienvenida a la troncal.
Comencemos con aquellos que están cerca del tramo que tardará cinco años en su construcción:

¡Adiós, hotel Hilton! ¡Adiós, panadería Buenas Migas! ¡Adiós, sánduches de Lina’s! Les deseo mucha suerte con el proceso de construcción del túnel de TransMilenio que conectará con la calle 72. Les deseo suerte en esa travesía del desierto de los cinco años.

Aprovecho también para despedirme de Hacienda Santa Bárbara, epicentro comercial de la avenida Pepe Sierra con carrera 7.ª y cuyos comerciantes recibirán de frente el golpe de la construcción de la troncal, con la instalación de una estación que queda justo en la cuadra del centro comercial. ¡Hacienda, te quise mucho!
¡Adiós, Casa Medina! Supongo que tus huéspedes cinco estrellas no querrán estrellarse de frente con las lonas verdes que cubrirán las obras que tendrán ahí, justo frente a la puerta del hotel. ¡Nada como una habitación con vista a una tronera!

¡Adiós, Jardín Cervecero de la 59! Poco alcanzaste a durar, pero creo que nadie querrá tomarse una cerveza llena de polvo y tierra de la construcción de TransMilenio.
¡Adiós, negocios de comidas de la Universidad Javeriana! Unos localitos chiquitos, pequeños negocios de intrépidos emprendedores. Dudo mucho que sobrevivan a tres años de martillos neumáticos y ahogo constructor.

En fin, tantos negocios de los que tendremos que despedirnos. Porque, seguro, ese impacto sobre la economía de la ciudad poco ha importado a los señores del IDU que insisten en la urgencia de meter la troncal, sin pensar en los vecinos.

#PreguntaSuelta: ¿quién manda a quién en el caso de la norma que busca ampliar el periodo de alcaldes y gobernadores? ¿Por qué el Presidente no sienta una posición clara, como lo hizo con la posibilidad de ampliar su propio periodo?

JUAN PABLO CALVÁS@Colombiascopio

Columnistas

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