La revolución del taxi

La revolución del taxi

Con el Taxi Inteligente se cumple con un antiguo precepto: “no se puede mejorar lo que no se mide”.

26 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Por décadas, el servicio de taxi en Bogotá se ha venido deteriorando y la regulación existente permitió que se impusiera el vehículo más barato y con menores especificaciones en términos de comodidad y seguridad.

El Ministerio de Transporte definió un estándar modesto, con un esquema tarifario que estimulaba la menor inversión posible. La organización empresarial también se fue deteriorando progresivamente.

Es así como las empresas terminaron por no tener ningún control sobre sus afiliados, los propietarios de los taxis, y estos, a su vez, basados en un esquema de arrendamiento, muchas veces no tenían ni siquiera la certeza de quién estaba conduciendo su vehículo.

Aunque buena parte de los taxistas prestaban un servicio ejemplar, la falta de medición de la calidad del servicio y la ausencia de mecanismos reales de control generaron una percepción negativa del taxi, que resultó gravemente afectado cuando entraron a competir de manera ilegal servicios como Uber.

No había surgido hasta ahora en Colombia ningún esquema de mejoramiento, uso de tecnologías y reorganización del servicio a escala de toda una ciudad. La Alcaldía de Enrique Peñalosa ha puesto en marcha un proyecto integral y ambicioso que busca resolver varios de los problemas legendarios del servicio de taxi.

Aunque buena parte de los taxistas prestaban un servicio ejemplar, la falta de medición de la calidad del servicio y la ausencia de mecanismos reales de control generaron una percepción negativa.

El primer tema por resolver tiene que ver con la transparencia en el cobro de la tarifa. En la mayoría de las ciudades colombianas, la informalidad en el servicio de taxi hace que no se exija el uso de un taxímetro para calcular la tarifa. De manera arbitraria, de acuerdo con el usuario, el taxista decide lo que cobra. Esto no difiere mucho de lo que sucede en Bogotá, en donde la principal queja frente al servicio tiene que ver con el cobro excesivo o el taxímetro adulterado.

El Taxi Inteligente propone un sistema novedoso en el que el usuario conoce antes de iniciar la carrera cuál es el costo final. Adicionalmente, establece la ruta óptima para llegar al destino, minimizando el tiempo de viaje y su impacto sobre la congestión. El usuario puede chequear en su celular si el costo de la carrera es el adecuado, así como los datos básicos del conductor. De las 600.000 carreras que se han monitoreado hasta ahora con el sistema de Taxi Inteligente, el 98% han calculado la tarifa exacta y 2 % han cobrado 100 pesos más o menos por temas de aproximación de distancia. Se pasa de un taxímetro con guaya, incierto en su calibración, a un cálculo de la tarifa basado en un seguimiento satelital.

Con la modernización del servicio se tiene por fin el control de la operación en toda la cadena de actores. Todos los vehículos de la empresa de taxis están controlados a través de una aplicación que permite su localización en tiempo real y determina el conductor del vehículo. Adicionalmente, la Secretaría Distrital de Movilidad cuenta con un registro de conductores que se actualiza mensualmente y exige los requisitos de ley, buscando garantizar su idoneidad. El propietario puede conocer la ubicación de su vehículo, así como el número de carreras que se hicieron. Además, este sistema facilitará la reacción de las autoridades en caso de delito.

Con el Taxi Inteligente se cumple con un antiguo precepto empresarial: “no se puede mejorar lo que no se mide”. Y es que ahora los bogotanos tienen la posibilidad de evaluar el servicio en cada carrera. Es así como en los primeros meses de operación más de 15.000 bogotanos han evaluado el servicio, con un saldo positivo. El promedio de la calificación es de 4,5 sobre 5. Se han detectado también cerca de 1.000 taxistas rajados. Si las empresas hacen seguimiento a estos casos podrán iniciar programas de reentrenamiento y eventualmente de selección de mejores taxistas.

Además, la seguridad en el vehículo se ve reforzada. El usuario puede constatar en tiempo real si el taxi que está tomando es confiable, si el conductor es el autorizado y si se cobra la tarifa legal. La certeza de que la posición del taxi se sigue en tiempo real, la posibilidad de seguir el recorrido del taxi en una pantalla y recibir mensajes institucionales generan una mayor percepción de seguridad.

Con más de 5.000 taxis inscritos para operar en el sistema, más de 20 aplicaciones homologadas por el Ministerio de Transporte para operar servicio corriente y de lujo, y el 95 % de las empresas de la ciudad comprometidas con el cambio, ya se ha alcanzado una masa crítica que requiere de una seguridad jurídica para consolidarse.

En buena hora el Consejo de Estado notificó el 24 de septiembre la revocatoria de la suspensión a la resolución 2163 de 2016 del Ministerio de Transporte, que había sido suspendida por vicios de procedimiento. Fija así mismo un periodo de seis meses al Ministerio para expedir la nueva resolución. Con el apoyo del Gobierno Nacional, esperamos poder generar un nuevo modelo de servicio de taxi que les devuelva la seguridad a los usuarios.

JUAN PABLO BOCAREJO
* Secretario de movilidad de Bogotá

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