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Nuevos amigos

Nuevos amigos

El desgano me invade cada vez que pienso en la posibilidad de aventurarme en algo que no conozca.

10 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

Lucas Caballero Calderón, el insuperable 'Klim', era famoso no solo por ser el mejor columnista y humorista de Colombia –lo fue durante cincuenta años– sino también porque un día se encerró en su casa y no volvió a salir jamás. Cual precursor de la cuarentena, se la pasaba en piyama y bata de paño todo el día, un vaso de whisky siempre lleno en la mano, al lado la máquina de escribir que era el promontorio desde el cual ajustaba cuentas con el mundo.

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Su hermano Eduardo, que era también un magnífico prosista, uno de los más grandes de nuestra lengua, solía visitar a 'Klim' todas las semanas y a veces se le aparecía con algún colado o espontáneo que le había rogado para que lo llevara al santuario del maestro, tan huraño, y así poder conocerlo. Hasta que un día 'Klim' sí le dijo a su hermano: "Mire, Eduardo: le pido el favor de que no me traiga más amigos míos que yo no conozca…".

Eso mismo dice un amigo que tengo, casi tan huraño como 'Klim', o aun más, dice que él ya no quiere ni necesita nuevos amigos. Con los que tiene, me confesó el otro día, le basta. Su cuota de íntimos del alma está ya cumplida, además porque le da una pereza infinita conocer gente nueva y siente que a estas alturas de su vida, 70 años, sus afectos están muy claros y decantados y le parece imposible forjar un nuevo vínculo con nadie.

La postura de mi amigo, su pose, más bien, es por supuesto una exageración y una mentira de ermitaño, y así se lo dije, recordándole además que si eso fuera cierto nosotros dos, para no ir muy lejos, no estaríamos allí hablando, pues nos conocemos hace no tanto tiempo y la nuestra fue una amistad a primera vista y para siempre. Su respuesta fue lapidaria y muy propia de su humor bogotano e implacable: "Con usted cerré inscripciones".

A diferencia de la voracidad que tuve en materia literaria o musical durante mi juventud, ahora me agota cada vez más, por principio, ocuparme de lo nuevo.

Aunque debo reconocer, con verdadero espanto, que a mí me pasa algo parecido a lo de mi amigo solo que no con la gente sino con los libros y los gustos. Llevo un tiempo notándolo y me angustia, pero tampoco lo puedo evitar. A diferencia de la voracidad que tuve en materia literaria o musical durante mi juventud, ahora me agota cada vez más, por principio, ocuparme de lo nuevo y lo reciente.

Mi esposa dice que es la vejez y tiene toda la razón, pero es que yo soy viejo y godo desde chiquito y aun así, o quizás por eso mismo, quise probarlo y leerlo todo y durante años primó en mí la curiosidad, el afán desaforado por saciar esa pasión que parecía no tener límites. Ahora es todo lo contrario, lo acepto, y el desgano me invade cada vez que pienso en la sola posibilidad de aventurarme en algo que no conozca ya.

No me pasa eso, por ejemplo, con la poesía, pero es que la poesía es un rayo y es fuego y de un solo golpe uno sabe si está o no está. Así que nada me da más felicidad que descubrir nuevos poetas, como me pasó hace poco con Rui Knopfli, cuya obra me la presentó Jerónimo Pizarro, que es un maestro. También recuerdo la dicha que fue para mí haberme encontrado, gracias a la recomendación de Toño García, con la voz radiante de Rómulo Bustos Aguirre.

Pero si se trata de un narrador o un cantante, miércoles, me lo pienso dos veces. Y está muy mal porque sé que me pierdo de cosas maravillosas; no hablo con orgullo sino con nostalgia. Y casi todos los años, con el Nobel, siento lo mismo: otro novelista que ya no voy a leer. Como un amigo que suele decir: "Otra crisis económica que me cogió sin plata". Yo soy igual, como el que come siempre el mismo plato. Yo siempre como el mismo plato.

Eso por no hablar de las series, que me abruman y las dejo pasar y prefiero no perderme en su selva oscura y salvaje. ¿Juego de tronos? ¿El juego del calamar? No hay peligro: de solo nombrarlas ya me da vértigo.

Estamos muy viejos para volver a empezar.

JUAN ESTEBAN CONSTAÍNwww.juanestebanconstain.com

(Lea todas las historias de Juan Esteban Constaín en EL TIEMPO, aquí)

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