Secciones
Síguenos en:
Echar reversa

Echar reversa

Hay quienes creen que reconocer los errores es una muestra de debilidad y de falta de experiencia.

Hay quienes dicen que la Primera Guerra Mundial fue por culpa de un carro que no tenía reversa. Es una exageración, claro, pero tampoco es mentira: el 28 de junio de 1914, como se sabe, el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero de la corona del Imperio austrohúngaro, fue asesinado en Sarajevo y ese crimen desató la que luego sería llamada, con sobrada razón, la ‘gran guerra’.

Lo curioso es que ese asesinato de Francisco Fernando, el primero de los millones que ocurrieron entre 1914 y 1918 a causa de la guerra, fue una especie de trágico azar (el cumplimiento de un destino, dirán otros) luego de varios intentos fallidos ese mismo 28 de junio por matarlo. El archiduque esquivó varias veces la muerte hasta que se la encontró de frente en una calle que llevaba el nombre, oh, de su tío el emperador.

La calle se llamaba Francisco José como el emperador de Austria y Hungría al que Francisco Fernando iba a remplazar algún día, nunca. A esa calle llegó el archiduque en su carro, un Gräf & Stift, extraviado de la procesión oficial por Sarajevo. Cuando el chofer se dio cuenta de que se había equivocado trató de devolverse pero no pudo, ese automóvil de lujo no tenía reversa. Entonces se quedó allí parado, vacilando por unos minutos.

Fue cuando Gavrilo Princip, uno de los asesinos apostados por toda la ciudad para ver cuál daba en el blanco, lo que ya parecía imposible después de tantos intentos fallidos, vio que enfrente de él estaba ese carro detenido y sin reversa. El sicario se estaba comiendo un pan en un café, también llamado Francisco José. Vio entonces que en ese carro estaba el archiduque con su esposa, no lo podía creer, y fue y los mató.

Qué suerte y qué mala suerte, así empezó la Primera Guerra Mundial. ¿Por ese carro malhadado que no tenía marcha atrás? Claro que no: esa guerra igual iba a ocurrir, nadie podía evitar sus tempestades de acero. Pero ese carro es un buen símbolo de las decisiones estúpidas que llevaron a esa tormenta. Decisiones de estadistas y monarcas sin criterio que no fueron capaces de frenar, de devolverse, de echar reversa.

Como si hacerlo fuera siempre malo y equivocado, como si eso deshonrara al que lo hace. En la política, sobre todo, donde se considera algo bueno saltar al abismo con entusiasmo y decisión y donde hay como una especie de pavor metafísico a la sola posibilidad de reconocer que uno se equivocó y que quizás lo mejor sea devolverse, coger para atrás. Ah, no: imposible. Preferible el descalabro y la muerta a la sensatez y la verdad.

También porque se considera que la coherencia (jajaja) es una especie de valor y una virtud. Como si la coherencia no fuera el rasgo por excelencia del idiota, como si no fuera la negación más triste de lo humano. Sin embargo hay quienes creen que reconocer los errores es una muestra inaceptable de debilidad y de falta de experiencia, cuando debería ser todo lo contrario: el acto más digno y serio que pueda haber.

En especial desde el gobierno. Lo hizo la semana pasada Angela Merkel en Alemania luego de imponer, a la madrugada, una serie de medidas durísimas para atenuar en su país el desbordamiento del covid. A los tres días salió a decir que se había equivocado –que además no es del todo cierto, pero esa es otra discusión– y que lo mejor era darle más vueltas al asunto y anular sus decisiones. Ofreció excusas y echó reversa.

Angela Merkel: una de las figuras más importantes de la política internacional en los últimos quince años. Una estadista de verdad, una mujer que entiende como nadie lo que es la política.

Dirán que ya está de salida, y es cierto. Lo cual hace aún más valioso su gesto excepcional y ejemplar. Eso es saber gobernar, eso es saber vivir.

Juan Esteban Constaín
www.juanestebanconstain.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.