Flexibilización laboral: un paso adelante

Flexibilización laboral: un paso adelante

El gran reto es conciliar los intereses de protección de las personas con las políticas económicas.

09 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la necesidad que tiene Colombia de iniciar una discusión seria sobre el tema laboral, especialmente frente a permitir su flexibilización, un paso que pondría al país adelante, en estándares de competitividad similares a los de otras economías que ya han dado este debate.

Y es que las cifras también corroboran esta urgencia por la adopción de medidas que permitan contrarrestar el desempleo y la informalidad. Según el último reporte del Dane, en agosto de 2019 la tasa de desempleo para Colombia fue del 10,8 %, lo que representó un aumento de 1,6 puntos porcentuales respecto a agosto de 2018 (9,2 %). La tasa de ocupación se ubicó en 56,1 %, lo que significó una disminución de 2,2 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2018 (58,3 %).

En el mismo sentido, en agosto de 2019, la tasa de desempleo en el total de las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 11,4 %, aumentando 1,3 puntos porcentuales comparados con el mismo mes en el 2018 (10,1 %).

Entre tanto, la informalidad está alrededor del 58 o 64 % dependiendo de la medición, la cual sigue siendo muy alta. Del 100 % de los trabajadores colombianos el 51,9 % tiene autoempleo, según la Ocde, y se ha detectado que más de un 90 % se refiere a empleos informales, que no aportan (ni reciben) seguridad social y no contribuyen (ni se benefician) del sistema pensional del país.

Flexibilización no significa necesariamente desregulación de las normas laborales y mucho menos precarización

La decisión de eliminar barreras que permitan el acceso a un empleo formal, incluso por horas, es una prioridad, pues permitiría que más personas tengan acceso a la seguridad social y, en consecuencia, sus aportes serían de gran utilidad para temas claves como la salud y las pensiones.

Son múltiples los escenarios y los actores que están reclamando para Colombia el momento de sentarse a discutir seriamente sobre una nueva política laboral que contemple la adaptabilidad del mercado, para mantener el buen desempeño económico y, por supuesto, buenas condiciones y resultados para los trabajadores.

Esto es un gran desafío que demuestra que, sin duda, requerimos iniciar este gran diálogo en torno a la mejor vía para adoptar medidas de políticas públicas, bien focalizadas, que aporten a los trabajadores las condiciones para adaptarse y beneficiarse de un mundo laboral que evoluciona con rapidez, a la vez que contribuyan a las empresas a mejorar sus condiciones de funcionamiento y a lograr el crecimiento incluyente.

En su más reciente informe sobre el Futuro del Trabajo, el Banco Mundial insiste en que los gobiernos y los trabajadores deben ajustarse a los requerimientos de la nueva economía, impulsada por la tecnología y el conocimiento, variables que indudablemente estimulan cambios importantes en el mercado laboral, y que por tanto requieren ser incluidas en el análisis de este modelo de flexibilización que debemos generar.

En un mundo laboral que cambia con rapidez, donde la llegada de los millennials y los centenialls viene implicando serias transformaciones que hay que considerar, además de las nuevas plataformas digitales como Rappi, entre otras, se exigen mayores libertades en la relación empresa-trabajador, por lo que en Colombia es imprescindible que fomentemos la resiliencia y la adaptabilidad del mercado a estos cambios, con más oportunidades para las empresas y para las personas, en pro de una mayor libertad para la población económicamente activa.

El gran reto, insisto, es conciliar los intereses de protección de las personas con las políticas económicas y de beneficios para las empresas, pues flexibilización no significa necesariamente desregulación de las normas laborales y mucho menos precarización. Debemos tener en cuenta estacionalidades que se presentan, por ejemplo, en el comercio y en el campo, para que estos sectores puedan contratar formalmente.

El llamado es a construir el modelo de flexibilidad que puede llevar al país a un nivel superior en las condiciones laborales y económicas, a fortalecer los grandes sectores generadores de empleo, a reducir la informalidad, a brindar mejores ambientes y escenarios para empleadores y trabajadores, y a favorecer las garantías de protección social.

@juanes_angel

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