Ciudad Gótica

Ciudad Gótica

Vivir y generar riqueza con un propósito mayor de bienestar humano y social es posible.

05 de diciembre 2019 , 07:00 p.m.

Mucho se ha hablado de la nueva película del Guasón, aquel villano de Ciudad Gótica, lugar en donde transcurre la mayor parte de la vida de este personaje siniestro y la de su némesis, Batman.

Ciudad Gótica parece sufrir de oscuridad, corrupción, violencia y caos. La crudeza de la historia y la cercanía de su ficción con nuestra realidad es justamente un llamado a la conciencia. Un cuestionamiento sin disimulo que nos invita a pensar en nuestro futuro como sociedad. Es la capacidad que tenemos de reconocernos como seres diferentes, pero unidos unos con otros, lo que nos lleva al avance o al retroceso, a la luz o a la oscuridad. Vivir en Ciudad Gótica o no depende de cómo interactuamos como seres humanos, en medio de la búsqueda individual y legítima de la felicidad y la prosperidad.

Hoy más que nunca necesitamos una sociedad consciente y, sobre todo, necesitamos líderes conscientes. Esto es cada vez más claro en el mundo empresarial y pone a las organizaciones en el centro de la construcción de una sociedad armónica y sostenible.

Hay un hecho innegable: las empresas que no avancen en incorporar la conciencia social y un propósito mayor al de la generación de utilidades serán obsoletas. En el pasado quedó la idea de hacer negocios sin considerar el impacto en su entorno, o la de buscar solo la maximización del valor para los accionistas.

Necesitamos más líderes y equipos de trabajo transformándose para volcar toda su fuerza y capacidad hacia la solución de las múltiples problemáticas sociales y ambientales que nos aquejan

Vemos ya muchas empresas, empresarios consolidados y emprendedores redefiniendo el concepto de ‘éxito’ y con una nueva conciencia, avanzando hacia lo que Michael Porter llamó “la creación de valor compartido”. Estamos en la era de la creación de valor responsable o lo que algunos autores como John Mackey y Raj Sisodia han denominado “capitalismo consciente”.

Esta es una filosofía empresarial y un modo diferente de entender el capital, que refleja mejor la relación entre los recursos y el ser humano, y que destaca el potencial real que tienen las empresas para crear un impacto positivo en la sociedad.

Un propósito superior, la construcción de relaciones gana-gana, la cultura de lo colectivo y el liderazgo inspirador son los elementos centrales que dan vida al modelo de capitalismo consciente.

La columna vertebral es hacer que el capital aporte no solo al crecimiento económico, sino a generar oportunidades para el bienestar, en un modelo de negocio que genuinamente contribuya a resolver o reducir los problemas de desigualdad de la sociedad.

Un modelo que muestra con evidencia suficiente la incorporación de los valores intrínsecos del capitalismo consciente a los negocios, es el de la economía solidaria. En el cooperativismo, los individuos se unen y su colectividad persigue el objetivo del crecimiento y bienestar común. La meta de uno es la meta de todos. Cada individuo contribuye con el fin de cumplir los objetivos propios, a la vez que facilita el cumplimiento de los objetivos de los demás.

Los ciudadanos son cada vez más conscientes de la necesidad de un cambio social y del cuidado ambiental, por lo que prefieren relacionarse, trabajar y consumir productos de empresas con sentido social y que respeten el entorno. El estudio realizado por Nielsen, el Global Corporate Sustainability Report, mostró que el 66 % de los consumidores están dispuestos a gastar más en productos de marcas responsables y sostenibles. Esta razón colectiva no es solo propia de los millennials o los centenials, sino que ha llegado a las generaciones anteriores, que están evolucionando rápidamente en esta conciencia.

Necesitamos que más organizaciones incorporen el valor de lo colectivo a sus estrategias de crecimiento e innovación. Necesitamos más líderes y equipos de trabajo transformándose para volcar toda su fuerza y capacidad hacia la solución de las múltiples problemáticas sociales y ambientales que nos aquejan. Nuestras ‘ciudades Góticas’ no dan espera.

Vivir y generar riqueza con un propósito mayor de bienestar humano y social es posible. Abrazar la transparencia, la honestidad y las prácticas éticas hace a las empresas más atractivas para los consumidores, a la vez que incrementa el compromiso y productividad de los empleados. Mayor consciencia nos da la oportunidad para construir en Colombia un tejido empresarial con raciocinio social, enfocado al bienestar colectivo, contribuyendo a un país con menores desigualdades y mayor justicia social, y donde nos alejemos del caos apocalíptico que nos presenta la ficción de Ciudad Gótica.

Twitter: @juanes_angel

Instagram: @Juanes_angel

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